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Nuevos aires en Ecuador

04 ene 2018 / 00:00

    Cada día que pasa se descubre nuevos hechos indebidos de una corrupción calificada por el presidente Moreno como galopante, lo que determina el final de un grupo político que gobernó al país a su entera voluntad durante casi diez años. La incursión velocísima de Rafael Correa constituyó un signo del rechazo que ese grupo ha recibido en el país.

    Establecida una pugna entre el expresidente y el actual gobernante, la victoria está indudablemente en manos del primer mandatario, quien ha convocado a una consulta popular de siete preguntas, tres de las cuales son un claro desafío al caudillismo correísta. Se plantea en una de ellas la derogatoria de la reelección indefinida que pretendió instaurar en el país un caudillismo vitalicio. Esa pregunta seguramente merecerá el respaldo caudaloso del pueblo ecuatoriano el 4 de febrero. La otra es la reorganización del Consejo de Participación Ciudadana, que entregó al régimen los plenos poderes que Correa utilizó sin la menor vergüenza y con un cinismo verdaderamente inaudito. Ese consejo será reorganizado si en la consulta se da, como parece, la respuesta mayoritaria de los ecuatorianos. Y la tercera es la derogatoria al impuesto a la plusvalía, que paralizó al sector de la construcción, generador del mayor empleo en el país. Las 3 preguntas buscan institucionalizar a la gestión pública tras el desbarajuste correísta. Y de conformidad con lo espectado en estos días, no es aventurado afirmar que será el Sí la respuesta inmensamente mayoritaria del pueblo ecuatoriano, tanto que los más acérrimos partidarios de Correa tienen el propósito de fundar un nuevo partido, pues Alianza PAIS se ha desmembrado y ha ido a parar en gran medida en manos del presidente Moreno. Por eso Correa al despedirse luego de su fracasada gira manifestó a un grupo de sus partidarios que si el No pierde la consulta, él no tiene para qué venir al país. Y el 5 de febrero, cuando se conozca el resultado, será el día en el cual se hundirá en el olvido y el desprecio un régimen que causó al país graves desafueros que aún no tienen remedio. La consulta popular no soluciona todos los graves incidentes que dejó el correísmo, como la malhadada ley de comunicación que no ha sido tocada por el actual régimen y que es necesario derogar o, al menos reformar sustancialmente para que se pueda respirar un aire de libertad de expresión. Y como esta cuestión, hay que remediar algunas otras más para que el país se encauce definitivamente en busca de su destino y de su realidad.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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