¿Nuestros niños qué?

01 jul 2019 / 00:00

    Luego del polémico fallo de los cinco ministros de la Corte Constitucional, más allá del debate sobre la legalidad del fallo y su ineficacia por no haber contado con los 7 votos requeridos, cabe reflexionar sobre las consecuencias colaterales que podrían generarse luego del tema del matrimonio igualitario.

    Voceros de los grupos Lgbti han manifestado que el siguiente paso es el reconocimiento de los niños trans. Cabe recordar que el art. 44 de la Constitución, establece: “El Estado, la sociedad y la familia promoverán de forma prioritaria el desarrollo integral de las niñas, niños y adolescentes, y asegurarán el ejercicio pleno de sus derechos; se atenderá a principios de su interés superior y sus derechos prevalecerán sobre los de las demás personas.” El segundo inciso del art. 45 del mismo cuerpo legal, manifiesta: “...Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la integridad física y psíquica...”.

    La integridad psíquica se refiere al derecho de las personas a no ser víctimas de daños mentales, transgrediendo sus convicciones emocionales, intelectuales.

    El interés superior y la integridad psíquica de los niños se logran desarrollándose estos dentro de una familia con imágenes y roles diferenciados entre el padre y la madre, los cuales son importantes en el desarrollo psicológico del menor a través del complejo de Edipo, esto es, la atracción del niño hacia la madre, descubriendo y afianzando sentimientos de ternura y amor; igual que sucede con el complejo de Electra, al referirnos a la niña hacia el padre. La distorsión de tales figuras desestabilizan las emociones de los menores, generando alteraciones en la adolescencia y adultez, tales como promiscuidad, idealización del amor y ausencia de ternura.

    De lo anteriormente descrito queda claro que la prioridad es que los niños requieren de padres dentro de una familia natural o lo más parecido a esta, y no que los adultos, para satisfacer un capricho, dispongan de la vida de menores como si de mascotas se tratara.

    Bajo tales consideraciones cabría preguntarle a los gobernantes: ¿y nuestros niños qué?

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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