No hay cama pa’tanta gente

13 ene 2019 / 00:00

    Después de las restricciones que impuso el correato a la participación ciudadana pretendiendo crear un partido único, la reacción social es la inusitada eclosión de candidatos a las elecciones seccionales. Es de ‘Ripley’, porque hay inscritos 80.281 aspirantes para ser prefectos, alcaldes, concejales y jefes parroquiales. Indudablemente son muchos. Incluso la gran mayoría saben y reconocen que no tienen posibilidad alguna. Pero el deseo de figuración es más grande que la sensatez y el razonamiento objetivo.

    Al margen de lo que pueda pensarse de este proceso de inflación de candidatos, lo cierto es que en el fondo de todo esto hay un hecho evidente: Ecuador, sus distintas ciudades y organizaciones políticas no tienen un régimen de agrupaciones con orientaciones concretas y definidas, y posiciones ideológicas-políticas. Y, por cierto, este es uno de los grandes problemas de fragilidad de nuestra democracia. Con tal nivel de fragmentación es imposible que una corriente ideológica-doctrinaria y programática pueda marcar la inclinación y definición de los electores. La conclusión: partidos débiles y con poca representación social.

    80.281 candidatos no abonan a la democracia ni a un régimen de partidos. Todo lo contrario, producen efectiva dispersión, no solo de fuerzas y tendencias sino de doctrinas (saberes) y orientaciones políticas. Se puede festejar con la lógica de lo absurdo que el que participen 280 organizaciones (8 partidos, 15 movimientos nacionales, 72 provinciales, 164 cantonales y 21 parroquiales) es mejor. Pero no lo es, pues hace imposible crear una sociedad de consensos y un sistema de partidos democráticos. Resulta imposible que existan 280 formaciones ideológicas y el mismo número de corrientes políticas.

    Esto dice que la fragmentación, caudillismo, tutelaje y ‘marketing’ electorero seguirán “controlando” a los votantes. Los resultados dirán que no se votó por programas y doctrinas sino por refrendar la dispersión ideológica-política; un grave peligro para la democracia, ya que en el poder y en los cargos en disputa no hay cama pa’ tanta gente carente de principios. De modo que seguiremos atrapados en la lógica que montó el correato.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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