Nebot se va

14 may 2019 / 00:01

    Luego de casi 19 años al frente del Cabildo de Guayaquil, Nebot se va con una muy alta aceptación de la ciudadanía. Supo interpretar desde el inicio la simpatía del votante por una personalidad recia, de lenguaje sencillo y claro, pero firme, y desde luego, de una gran capacidad para hacer visible una muy importante obra física.

    Guayaquil no es una ciudad sencilla de administrar. Logró un ambiente donde se sabía quién estaba al mando, sin la obsesión narcisista de colocar su foto en cada esquina u oficina pública. Definió desde el inicio una estrategia y comunicó los objetivos de su gestión, estableciendo roles y entregándole al sector privado un papel importante en los procesos: agua potable, aeropuerto, infraestructura, aseo, transporte, vivienda de interés social, etc., sin descuidar el control y los resultados.

    Dos cosas me llaman poderosamente la atención: la primera es que sus procesos de contratación para obras y el manejo de fondos deben haber sido analizados hasta la última coma, sin que haya existido evidencia de manejos incorrectos. Lo segundo es que en medio de una administración central con una concentración de poder en todos los estamentos del Estado, y donde abiertamente había una pugna, Nebot tuvo la habilidad de atrincherarse en la ciudad, resistiendo un proceso inédito de otra persona con un gran liderazgo, para con paciencia, y utilizando su poder de convocatoria popular solo en contadas oportunidades para no desgastarse, ir dejando pasar la ola.

    Sin duda hay cosas que aún restan por hacer: mejorar el transporte público, prevenir el desastre que se aproxima con la fuente de agua potable para la ciudad (de lo cual hablaremos más adelante), recuperar el estero Salado y el centro de la ciudad como área comercial, asumir otras competencias, etc.

    Antes de despedirme quería decirle que en invierno los mosquitos siguen creciendo fuertes y sanos en la charca del frente de mi ciudadela, lo cual le referí en las tres cartas que le envié, y sobre lo que no se hizo nada. Por lo demás, muchas gracias señor alcalde, fue un gusto pagar los impuestos prediales.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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