Los silencios de Cynthia

19 sep 2019 / 00:01

    Parte de nuestro subdesarrollo, de nuestra precaria relación con la democracia pasa por la escasa conciencia que tenemos de lo público. Nos roba un político y no pasa nada: no sentimos que es nuestro dinero. Pese a que lo es.

    Sucede algo parecido con otros derechos relacionados con la cosa pública: por ejemplo, el derecho ciudadano a que las autoridades informen al detalle sobre proyectos, normas, contratos y presupuestos de su administración. Nada de eso ha hecho la alcaldesa de Guayaquil en tres asuntos de su competencia: la extensión de Guayarte; la concesión de espacio público para parqueos en Urdesa; y las canteras asentadas en la vía a la Costa. Hay un cuarto, pero merece columna aparte: el Cuerpo de Bomberos.

    Los vecinos de Urdesa tienen razón al quejarse porque no los llamaron a contarles del primer proyecto o les mintieron sobre su alcance; y también cuando sostienen que al concesionar los parqueos se privatizó un espacio público en provecho de quienes lo administran. Tal como la tienen los moradores de la vía a la Costa, a quienes la alcaldesa alargó la agonía postergando el irracional plazo dado a las canteras para legalizar sus indebidos permisos.

    En todos los casos hay dos constantes: la presencia de empresas privadas, que invierten poco y nada, pero se benefician de la propiedad que es, o debería ser, de todos. ¿Qué gana la ciudad, o sea nosotros, cuando una empresa cobra por explotar la vía pública? Si al final quien pone los vigilantes del servicio es el Municipio, o sea nosotros. ¿Qué gana con el enésimo patio de comidas en detrimento de uno de los pocos espacios verdes que aún tiene? ¿Qué, con la explotación de canteras que dañan la calidad de vida de miles de guayaquileños y solo enriquecen a un puñado?

    La segunda constante es que la alcaldesa, al parecer, piensa que no debe rendir cuentas. Se equivoca: allí donde haya ciudadanos que quieran preguntar o reclamar sobre asuntos de interés público, debe responder. Porque cuando ella salió a pedirles el voto, no mandó a ningún funcionario de tercera en su lugar. Es igual ahora: debe rendirles cuentas. Y sin intermediarios.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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