Los imperios ruso y chino tambalean

25 ago 2019 / 00:00

Vladimir Putin, el zar de todas las Rusias, tuvo una aceptación del 84 % después de los ataques del Ejército ruso a Georgia, su invasión a Crimea y su deseo de intervenir en Ucrania. Después de estar 20 años en el poder, con elecciones amañadas, empieza a sentir la presión popular con motivo de las próximas elecciones de concejales. Aunque tiene controlada la mayoría de la prensa, siempre hay uno que otro medio que denuncia los abusos y los grandes negociados de él y de su grupo de amigos.

Pese a las fuertes represalias, un enorme grupo de gente joven se atrevió a salir en manifestaciones para protestar y solicitar elecciones libres. Por otra parte, la situación económica no es de las mejores. Las sanciones impuestas por la Unión Europea por lo de Ucrania golpea duramente su economía, por lo que Rusia se ha especializado en la producción de armamento, habiendo tenido como demostración de prueba sus ataques a los rebeldes sirios, logrando un triunfo relativo de su aliado Bashar al-Asad, aunque les queda un país destruido, con movimientos rebeldes que todavía no pueden controlar. En la actualidad, con el retiro de EE. UU. del Tratado de Armas Nucleares, amenazó en competir en la construcción de estas armas, lo que significa un gasto enorme que distraerá muchos fondos de su maltrecha economía.

Pese al interés de Putin de convertir a Rusia en una primera potencia, los partidos de su país empiezan a reaccionar. Con motivo de las elecciones de concejales hubo manifestaciones en muchas ciudades pidiendo elecciones libres y surgen elementos con bastante popularidad que buscan acabar con las elecciones indefinidas de Putin y buscar la verdadera democracia que se ofreció cuando cayó el régimen comunista.

Su intervención en Venezuela no sabemos si le aumentó su popularidad, aunque ya busca alguna fórmula para encontrarle a Maduro una salida. Eso sí, las pocas inversiones que ha hecho en armas y soldados para reforzar los grupos agresivos bolivarianos, van con la doble intención de conseguir explotar valiosas minas de hierro y otros metales que tiene Venezuela y que Moscú necesita. Putin tendrá que hacer un enorme esfuerzo político para ganar en las próximas elecciones presidenciales, ya que el pueblo se cansa y 20 años en el poder desgastan más de lo que se piensa.

El problema chino. El actual presidente de China y secretario general del partido obtuvo muchos éxitos al convertir a su país en la segunda potencia económica mundial y gran potencia militar. El hecho de lograr una interesante mezcla de economía capitalista con un rígido sistema comunista, le permitió conquistar muchos mercados y lograr inversión, sobre todo de EE. UU., que atraído por los bajos salarios trasladó fábricas y tecnología a las ciudades chinas, las cuales crecieron en forma impresionante y se preocuparon de copiar y aprender todo lo que aportaban las empresas extranjeras.

Con la reacción nacionalista de Trump imponiendo más aranceles a los productos importados en busca de un equilibrio en la balanza comercial de los dos países, ya se le empieza a acabar la primavera que vivía China y para remate se da la reacción de Hong Kong, antigua colonia británica que pasó a manos de China como región autónoma, que ha sido aprovechada para lograr mayores ingresos de moneda extranjera, donde los problemas se agravan día a día.

Hong Kong insiste en que se respeten sus leyes y se opone a la extradición de sus ciudadanos para ser enjuiciados por el poder judicial chino, del cual desconfían. Esa extradición es un buen pretexto para juzgar a políticos de Hong Kong a quien el Gobierno que los reclama considera que tienen una línea contraria al partido.

Es la undécima semana de agitación social, con brotes de violencia y huelgas públicas no acostumbradas desde que Mao impuso el comunismo. El último incidente fue la toma del famoso aeropuerto, realizada por los rebeldes, lo que provocó la suspensión de una cantidad enorme de vuelos programados por diferencias empresas de aviación del mundo.

La pregunta del millón. Existe una verdadera inquietud; aunque el Gobierno de China ya criticó duramente a quienes participan en las manifestaciones, muchos se preguntan si al final, decidirá tomar una acción directa, como por ejemplo, enviar su ejército. De acuerdo a la ley de autonomía que rige, la intervención militar china solo puede ocurrir a solicitud del Gobierno local para el mantenimiento del orden público y asistencia humanitaria. Aunque el gobierno de Hong Kong es “pro-Pekín”, los analistas consideran que no se atreverán a pedir la intervención militar, pues sería desastroso para la reputación del territorio.

Conclusión. Hong Kong es un territorio autónomo que ha sido una intermitente fuente de ingresos para China. Es grande el valor demostrado por sus habitantes para defender su autonomía con manifestaciones de más de un millón de personas, en las que intervinieron profesionales, comerciantes y ciudadanos en general, defendiéndose contra las fuerzas del orden que usaban gases lacrimógenos y toletes. Los defensores de su autonomía usaron paraguas para librarse de los gases lacrimógenos y de las lluvias, haciendo conocer que China tendrá que suspender su ley de extradición para evitarse problemas mayores y una verdadera reacción mundial de rechazo a cualquier tipo de medida letal que pueda usar un ejército que sería considerado como un invasor.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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