La reunión en Quito y el FMI

16 sep 2018 / 00:00

Me disculparán, pero después de que leí la pomposamente denominada ‘Declaración de Quito’ considero que el señor Maduro de Venezuela puede hacer lo que le dé la gana en su país. Se podrán dar cuenta de que solo hay una exhortación para que Venezuela se digne a entregar con mayor urgencia los pasaportes, documentos de sus nacionales y acoger los papeles de viaje vencidos para fines migratorios. Bien hizo el señor canciller en no perderse su viaje al Japón, donde se han conseguido importantes acuerdos, y dejar encargado, como anfitrión de los delegados de los países que asistieron, al segundo de a bordo (no asistió ningún ministro de RR. EE. y sí muchos embajadores acreditados en el Ecuador).

Los trece representantes reunidos consideraron cuáles eran los documentos para que ingresen los venezolanos a otras naciones: sus cédulas de identidad, pasaportes, partidas de nacimiento, partidas de matrimonio y certificados de antecedentes penales, así como las apostillas y legalizaciones que fueran requeridas. Ya que según los venezolanos, los trámites en su nación de origen son caros y toman mucho tiempo.

Por lo menos empezaron a debatir fórmulas para regularizar a los migrantes que huyen de la grave crisis venezolana (reflejada en hiperinflación y escasez de alimentos y medicinas) y obtener fondos extranjeros. Para evitar malas interpretaciones del señor Maduro y sus colaboradores bolivarianos, se aclaró que la declaración era técnica y no política. En otras palabras, a más de buscar fondos para ayudar a los países que aceptan a los refugiados, esperan que los millones de venezolanos que andan recorriendo nuestro continente lo consideren como un mensaje de que van a reconocer los documentos vencidos para efectos migratorios.

Como era de esperarse, Bolivia no firmó el documento y el representante de República Dominicana tampoco, por estar ausente. No sabemos si posteriormente lo ha hecho.

Estoy seguro de que el gobierno de Venezuela esperaba declaraciones sobre la violación de los derechos humanos, las razones por las que sus compatriotas salen a buscar alimentos, medicinas, mejores condiciones de vida y algo de libertad. Por eso se perdieron la reunión, de la que hubieran regresado triunfantes con el simple ofrecimiento de mejorar su atención en el campo burocrático. Hasta se da el lujo Maduro de mandar a repatriar a unos pocos compatriotas, que fueron enviados para espiar. Y ahora pretende demandar a Colombia, Ecuador, Perú y Brasil por recibir a sus compatriotas.

LA PRESENCIA DEL FMI EN EL ECUADOR. En una interesante conferencia pronunciada por el economista Fausto Ortiz de la Cadena, en la Bolsa de Valores que preside el abogado Rodolfo Kronfle, sobre las ‘Políticas económicas en tiempo de ajustes’, los asistentes tuvimos la oportunidad de conocer el estado actual de las finanzas gubernamentales. Asimismo, pudimos escuchar algo sobre las condiciones que ha puesto el Fondo Monetario para hacer un préstamo. Con la mala experiencia que tuve en Ginebra, capital de la burocracia internacional, al representar al Ecuador en una multitud de organismos de Naciones Unidas, aunque el FMI tiene otro domicilio, me atrevo a indicar que las recetas del FMI son casi similares para todos los países que afrontan crisis, por general, debido a los malos gobiernos. Aunque no soy economista, conversando con personas profesionales en la materia podemos concluir que lo que Ecuador necesita es mayor productividad, menores trabas, menos papeleo y más ayuda para quienes producen alimentos, tanto para exportar como para consumir en el país. Subiendo el IVA como se recomienda, así como poniendo más impuestos y mayores cargas a las exportaciones, vamos a agravar las cosas. Menos producción, menos exportaciones por imposibilidad de competir con países productores de camarón, banano, atún, por ejemplo. Igualmente, debemos volver a los organismos nacionales que daban créditos a los agricultores, a los industriales, a los que inician nuevas industrias, etc., es decir volver a la banca de desarrollo estatal, la misma que debe ayudar a los desposeídos y agricultores.

El Ecuador tiene suficientes activos productivos que están en manos del Estado y que podrían concesionarse para mejorar servicios y con las recaudaciones pagar las deudas. Deberíamos saber cuál es la realidad de las hidroeléctricas construidas, para saber las que se pueden dar por concesión. Igualmente con las carreteras. Además debemos abrir las puertas a la banca privada internacional. De lo contrario, vemos muy difícil la creación de nuevas líneas de crédito para proyectos de desarrollo.

En fin, tenemos que confiar en que habiendo un ministro de Finanzas ligado a la empresa privada, hará reflexionar hasta qué punto se siguen las disposiciones del Fondo Monetario e impedir medidas que vayan en contra de la población.

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