La renuncia del embajador británico en EE. UU.

21 jul 2019 / 00:00

El embajador de Reino Unido en Estados Unidos, Kim Darroch, renunció tras el escándalo por la filtración de unos correos electrónicos críticos con el Gobierno de Donald Trump.

El embajador calificó al Gobierno de Trump como inepto, en informes que enviaba al Reino Unido y que fueron hackeados. La reacción de Trump no se hizo esperar: calificó al embajador de “un tipo muy estúpido”, después de la aparición en el diario londinense The Mail on Sunday de comunicaciones confidenciales del embajador en las que describía al Gobierno de Trump como “torpe e inepto”.

obligaciones. Antes de seguir hablando sobre el tema, debemos indicar que de acuerdo con la Convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas, una de las obligaciones del embajador es la de informar a su país las novedades y opiniones que se ha formado del Estado donde desempeña sus funciones. Por supuesto que estos informes son confidenciales, pero desde que han aparecido los ‘hackers’ tendrán que buscarse nuevas fórmulas para cumplir con esas obligaciones, ya que es un peligro que se refiera a conceptos que no le gusten a los gobernantes. Quien empezó a utilizar este sistema fue el señor Assange, con sus famosos WikiLeaks, que fueron publicados y que pudieron ocasionar serios problemas en las relaciones entre Estados.

Volviendo al tema principal, la oficina de Relaciones Exteriores de Reino Unido indicó que la filtración al periódico de los memos -que datan de 2017- fue “maliciosa”, pero nunca llegó a negar su contenido, lo que motivó que el embajador Darroch renunciara porque quería poner fin a la especulación y admitió que la filtración había hecho “imposible” su trabajo.

Tras conocerse la noticia, la primera ministra británica Theresa May, quien está de salida del cargo, dijo en el Parlamento que “era muy triste” que el embajador sintiera la necesidad de renunciar y aseguró que los funcionarios del Gobierno deberían poder hacer recomendaciones “francas y completas”. Ella tuvo expresiones muy elogiosas para el embajador renunciante. En los mensajes, el embajador señalaba: “Realmente no creemos que esta administración vaya a ser sustancialmente más normal, menos disfuncional, menos impredecible, menos dividida en facciones, menos diplomáticamente torpe e inepta y cuestionó si la Casa Blanca alguna vez se verá competente. Las diferencias entre Estados Unidos y Reino Unido sobre el cambio climático, la libertad de prensa y la pena de muerte, podrían exacerbarse a medida que los países buscan mejorar las relaciones comerciales después del brexit, dicen los memorandos. Para entenderse con el presidente se debe hacer que los asuntos sean simples, incluso directos. En otro de los mensajes a su Cancillería, Darroch calificó la política estadounidense sobre Irán como “incoherente y caótica”.

El presidente de Estados Unidos arremetió contra el embajador y también contra la primera ministra, Theresa May. Dijo que ha sido muy crítico de la manera como la primera ministra May y su Gobierno manejaron el brexit. “Qué desastre han creado ella y sus representantes. Le dije cómo debía hacerse pero ella decidió ir por otra vía”, escribió Trump en un tuit. “No conozco al embajador, pero no es muy querido; no vamos a volver a tratar con él”, agregó el mandatario.

Conclusión. Aunque el embajador estaba cumpliendo una de sus obligaciones, determinada en la Convención a la que nos referimos, es indiscutible que habiendo sido hackeado su informe le es imposible seguirse desempeñando en la Embajada. Creo que el caso debe servir para que los diplomáticos tengan más cuidado en el envío de las comunicaciones a sus gobiernos. Ya en el Ecuador se vivió una experiencia; en el Gobierno anterior la embajadora de Estados Unidos fue declarada persona no grata, cuando aparecieron WikiLeaks y se hicieron públicos informes de representantes de varios países que fueron vendidos a la prensa internacional. Tenemos la impresión que desde allí nacieron las buenas relaciones y la protección que le dio nuestro país a Julian Assange, hasta que el Gobierno actual se dio cuenta de que no era sujeto de un asilo político, pues él era perseguido por delitos sexuales cometidos en Suecia, país que todavía reclama su extradición, aunque parece que pesa más la petición del Gobierno norteamericano. Por otra parte, el Reino Unido le ofreció al Gobierno ecuatoriano no extraditar a Assange a un país donde exista la pena de muerte, a sabiendas que si lo hace a EE. UU. el delito porque se lo acusa no tiene esa pena. Su socio e informante, que estuvo preso, ya goza de libertad e incluso fue indultado por Obama al terminar su gestión presidencial.

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