La nutrición de regreso al menú

17 feb 2018 / 00:00

    La nutrición humana ha adquirido cada vez más importancia para la ciencia. Siglos de investigación se han destinado a asegurar que las poblaciones en crecimiento dispongan de suficientes alimentos. Con el aumento de la obesidad y las enfermedades relacionadas con la dieta, y el hambre y la desnutrición afectando a más personas que nunca, los científicos están poniendo el foco en cómo alimentar al planeta y con qué alimentos hacerlo. Como biólogo, estudio los alimentos y las dietas desde una perspectiva evolucionista, pues los alimentos evolucionan en connivencia con los organismos que los consumen. A lo largo de la historia, los alimentos se han creado y alterado con la combinación de sabores, colores y valores nutricionales, mientras que las dietas han madurado de manera diferente en familias, culturas y comunidades. En su mayoría, nuestros ancestros escogieron los alimentos por sus resultados para la salud. Por lo general, las dietas no saludables eran efímeras debido a sus pobres resultados. Sin embargo, en la actualidad las malas dietas parecen tener más permanencia. Las comidas listas para consumir y los alimentos procesados están sustituyendo a las comidas naturales y los alimentos crudos. Esta tendencia hacia la comodidad preenvasada que se pueda poner en el microondas ha llevado a la erosión de dietas específicamente regionales y creado un menú globalizado más homogéneo (y menos saludable) que se asocia con obesidad, diabetes, hipertensión y vidas más breves. Parte de este cambio es inevitable: la manera en que se producen, adquieren y consumen los alimentos tiene mucho que ver con cómo y dónde vivamos. En muchos países, la combinación de áreas urbanas mayores y más densas, y poblaciones que envejecen con rapidez ha obligado a hacer cambios a los sistemas de fabricación y distribución de alimentos. Lamentablemente, muchos de estos cambios han afectado de manera negativa su calidad. Pero las NN. UU. han declarado los años entre 2016 y 2025 la Década de la Acción en Nutrición y los ODS de la ONU fomentan estrategias integrales para mejorar la salud, eliminar el hambre y promover una agricultura sostenible. Mas, las cumbres globales y los compromisos regionales son solo parte de la solución. Para corregir la evolución dietaria del planeta son urgentemente necesarias al menos tres medidas adicionales: 1) mejorar la nutrición, o sea equilibrar la ingesta de alimentos de calidad con las necesidades corporales humanas; 2) afrontar el sesgo en la ciencia alimentaria. Los intereses económicos que favorecen alimentos producidos en masa por sobre los producidos localmente están presionando la agenda de investigación. Es esencial recuperar la independencia de la ciencia de la nutrición; 3) fortalecer, o incluso reinventar, los sistemas de distribución de alimentos de modo que los productores y proveedores puedan servir a los consumidores de maneras más saludables. En esta era de nutrición industrializada, la gente se ha apartado mucho de la mesa de sus ancestros. Mi visión de un mundo más saludable y sabroso tiene que ver con recuperar los alimentos como aglutinador social; tomarse el tiempo de producir alimentos de mejor calidad; seleccionar con sabiduría los ingredientes de nuestras comidas; y disfrutar los alimentos en compañía de otros. Y lo más importante: pensar en los alimentos todo el tiempo. Dedicarnos a una mejor nutrición, y consumir mayores cantidades de alimentos naturales y mínimamente procesados, es lo menos que se merecen nuestros cuerpos.

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