lunes, 20 agosto 2018
23:18
h. Última Actualización

La guerra que Trump elige hacer

17 may 2018 / 00:00

    La decisión del presidente Donald Trump de retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 con Irán no es su primer abandono de un pacto internacional clave. Del Acuerdo Transpacífico al acuerdo de París sobre el clima, la destrucción de marcos multilaterales se ha vuelto su especialidad. Pero abandonar el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), nombre formal del acuerdo con Irán, es demasiado. La decisión de Trump no es solo acerca de limitar el acceso de Irán a armas de destrucción masiva; más bien, su objetivo es lograr un cambio de régimen, que aparentemente espera conseguir agotando los recursos económicos y estratégicos de la República Islámica. Al reanudar las sanciones, Trump casi le está rogando al pueblo iraní (que será el más afectado por la medida) que se rebele contra su gobierno. La anulación del PAIC deja a Irán dos opciones, ninguna buena. La primera es renegociar el acuerdo con los otros firmantes (China, Francia, Rusia, Reino Unido, Alemania y la Unión Europea). El presidente iraní Hasán Ruhaní ya insinuó esta posibilidad, pero el reinicio de las sanciones puede limitar su capacidad de seguir este camino. Obligadas a elegir, las empresas europeas sacrificarán sus negocios en Irán para mantener el acceso al mercado estadounidense. Y conforme la economía de Irán se desplome, los iraníes empezarán a repartir culpas. En la segunda opción los reformistas iraníes pueden capitular ante los halcones, descartar el PAIC, reanudar las actividades nucleares y acelerar el programa de misiles balísticos del país, garantía casi segura de un ataque preventivo de Israel contra instalaciones nucleares iraníes (con la bendición, o complicidad, de EE. UU.). A continuación, Irán se sentirá libre de volver a lanzar a sus intermediarios contra Israel, comenzando con Hizbulah en el vecino Líbano. Y esto puede llevar a un conflicto generalizado con participación de otros aliados de EE. UU. en la región, incluidos los sauditas y otras potencias árabes suníes. Por desgracia, el resultado que hay que evitar es exactamente el que la dirigencia de Israel parece decidida a producir. En el caso de Trump, el objetivo parece ser la destrucción sistemática del legado del presidente Barack Obama, sin otro propósito que cumplir las promesas de la campaña electoral (que en cierto sentido, nunca terminó). Netanyahu, por su parte, está enamorado de la imagen que cuidadosamente se creó de aquel que salvará al pueblo judío de un segundo Holocausto. Solo una firme diplomacia internacional puede detener el descenso de Medio Oriente hacia la proliferación nuclear. Aun sin EE. UU., los otros firmantes del PAIC pueden salvar los principios centrales del acuerdo, dando apoyo a los líderes iraníes moderados en la reducción de los efectos de nuevas sanciones; también pueden ayudar a desactivar la crisis en la frontera norte de Israel, donde ya hay enfrentamientos directos entre fuerzas israelíes e iraníes.

    Para lograr un nuevo acuerdo que garantice la continuidad de la desnuclearización de Irán, ponga bajo vigilancia su programa de misiles balísticos y aliente una política exterior menos hostil, hay que dejar de lado sanciones y cambios de régimen. Lo más probable es que Trump oiga el mismo mensaje de su homólogo norcoreano, Kim Jong-un, antes de la reunión entre ambos líderes, prevista para junio. La ironía es que es exactamente la clase de “gran acuerdo” que Irán le propuso a la administración Bush en mayo de 2003. Hoy que Trump adopta la misma táctica belicista, nada indica que el resultado vaya a ser diferente.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

    TE RECOMENDAMOS
    A LA CARTA