La ciudad, la

29 sep 2019 / 00:00

    Toda urbe moderna cobija la bohemia y el romanticismo como su hábitat sociocultural. Ahí tejen una singular simbiosis donde lo humano-mundano quiere, siente, transpira, sufre y muere existencialmente entre amores efímeros, tragos, rupturas, despedidas y añoranzas. Esto explica por qué la ciudad-puerto fue placenta y morada preferencial del ruiseñor de América. Así como el tango tuvo a Buenos Aires portuaria como lugar social, Guayaquil fue espacio y atmósfera vital de pasillos, boleros y valses de JJ; haciéndose “nuestro juramento”, lo sintió con “el alma en los labios”, hasta ser “romance de mi destino”.

    Hay que explicar cómo y por qué la ciudad, provincia, país y Latinoamérica se confiesan “juliojaramilleros”. Guayaquil lo encubó en su vientre, parió, sostuvo y proyectó al Ecuador y al mundo. Desde 1950-60 en cantinas, cabarés, barrios, cantones y recintos de ayer, así como hoy en burdeles, barrios marginales y ciudadelas de clase media JJ. canta para todos. La historia lo transfiguró y tejió en su piel urbana y rural. Es una vida y caso muy particular que es necesario estudiar, interpretar y explicar, porque sin esta historia de los bohemios y la bohemia no se puede comprender el mundo de JJ, la gramática de los sentidos, la vida y la forma de experimentar el amor y el mundo guayaco, aunque “me duele el corazón”, que salió de bares, cantinas y rocolas. Fue a las casas, habitaciones, dormitorios, hamacas, radios, taxis, moteles, etc., donde todos quieren amar, vivir y sentir como JJ. y a lo JJ. Así ellos pueden decir “niégalo todo”. Aunque sea “amor sin esperanza” y termine siendo “un disco más”. Su voz pasó del disco de vinilo al ‘cassette’, ‘disquete’, CD y la virtualidad. Y, aunque hoy el tiempo posmoderno es más efímero y líquido, sigue siendo nombre-apellido del Guayaquil vital.

    El próximo 1 de octubre se cumplirá un año más del nacimiento de Julio Jaramillo. Y aún Guayaquil canta el “carnaval de la vida”, aunque solo tenga “cinco centavitos” y el amor para algunos sea “una fatalidad” “aunque me duela el alma”. El destino y la historia de JJ. lo hacen parte de la eternidad, hábitat, sentir y vida del guayaco. Pues guayaco que se respeta, por deber es “juliojaramillero” por siempre.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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