Incivismo

28 mar 2019 / 00:00

    Si la Real Academia Española define al civismo como el “comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública” y aunque dicha institución no reconozca la palabra que titula este artículo, esta podría ser definida como todo lo contrario.

    Día a día vemos cómo para muchos habitantes de la ciudad resulta de lo más normal arrojar basura a la calle, hacer fiestas con los parlantes a todo volumen hasta altas horas de la madrugada, usar la vía pública como taller particular de sus vehículos, como cancha deportiva, como lugar de consumo de bebidas alcohólicas o como retrete al aire libre.

    Resultó curioso ver cómo en los cierres de campaña de los candidatos a alcalde de la ciudad de Guayaquil, mientras se escuchaban entre las ofertas el convertir a Guayaquil en la ciudad más limpia del país (o del mundo, que la campaña todo aguanta) las personas que se encontraban presentes dejaban regadas toneladas de basura, entre botellas de agua vacía y envoltorios de sánduches (no sea que el elector se fuera a ir con el estómago vacío, con que se vaya con la mente vacía de planes y propuestas coherentes es más que suficiente).

    Los peores suelen ser los conductores, ya sea de buses, taxis o vehículos particulares. Para dar un ejemplo, el letrero que indica el límite de velocidad es considerado poco menos que un adorno urbano. Poco importa estacionar en espacios dedicados a los discapacitados, conducir por el carril exclusivo de la Metrovía, no dar prioridad a los peatones, bloquear las intersecciones de las calles o impedir el paso a las ambulancias o a los carros de bombero. Las normas mínimas de convivencia ciudadana no existen y transgredirlas es parte de la “viveza criolla”.

    ¿Es necesario actuar con mano dura? En parte sí. Ya se ha demostrado que el temor de recibir multas onerosas algo ha servido para paliar el problema, y reducirlas no haría más que incrementarlo. Sin embargo, la solución va de lado de la educación, de la que se reciba en las aulas de la escuela y, principalmente, de la que se reciba en los hogares. Si no, no habrá multa que funcione.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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