Limpia del Impuesto Verde

13 jul 2019 / 00:11

    Como lo veíamos venir, y lo dijimos en nuestra columna del 15 de junio, la Asamblea Nacional, con 90 votos a favor de 119 asambleístas presentes, aprobó la derogación del Impuesto Ambiental de Contaminación Vehicular, el llamado Impuesto Verde, propuesta del presidente Lenín Moreno en contramarcha de los acuerdos de cambio climático suscritos por países de todo el mundo para reducir o frenar por lo menos la contaminación ambiental por emisiones de carbono.

    El mal ejemplo de Trump hace acólitos en gobernantes de la periferia, por similares y egoístas intereses. La propuesta para rematar el toro de la ley ambiental con el torvo instrumento del descabello la presentaron los legisladores de CREO Fabricio Villamar y Horacio Castanier, señalando este último que la ley se unificó con la enviada por el Ejecutivo en el primer trimestre del año anterior. Las personas que tengan obligaciones pendientes de pago respecto del Impuesto Verde, podrán acceder a la remisión del 100 % de intereses, multas y recargos con solo remitir una solicitud el Servicio de Rentas Internas (SRI) hasta el 31 de diciembre. Los deudores tendrán facilidades de pago, entre ellas, cancelar cuotas en un período de tres años.

    La cartera vencida del tributo llega a $229 millones, de los cuales $47 millones son impuestos, según dijeran los parlamentarios, conforme lo reseña un diario local. Es decir, se condona a los deudores morosos tres cuartas partes de lo debido por el impuesto. ¡Bingo!

    Darío Paladines, vicepresidente de la asociación de afectados por el impuesto verde (¿?) habría manifestado: “Este impuesto recabó millones y no creó proyectos de remediación ambiental en ninguna parte del país”. “Tampoco logró cambiar la conducta ciudadana amigable con el medio ambiente”, reconocieron los legisladores. Pero las fallas de nuestra educación y del comportamiento medio universal, que solo contempla el disfrute y rédito económico que pueda darle la naturaleza, sin mayor cuidado de nuestra parte, no puede llevar a soluciones tan erradas como esta. ¿En qué quedaron los derechos de la Naturaleza, incluidos por vez primera en el mundo en una Constitución de la que nos enorgullecíamos? Cuando se vulneran, lo mínimo que cabe hacer es pagar por el daño causado.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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