El lugar del escritor

19 ago 2019 / 00:01

    En un reciente evento cultural se preguntó a dos novelistas ecuatorianos su opinión sobre “el lugar del escritor” actualmente. La pregunta fue entendida desde el punto de vista del alineamiento ideológico del escritor o su adscripción a una determinada posición política y su autonomía frente a los gobiernos. Existe sin embargo otra forma de entender la cuestión planteada por la asistente al evento. Se refiere a la condición de interlocutor moral de la sociedad que cumple el narrador, condición a la que se denomina precisamente “escritor”.

    Es lo que hace por ejemplo, Vargas Llosa cuando opina sobre la sociedad del espectáculo, critica la pérdida de libertades en dictaduras como Venezuela o destaca los valores de la solidaridad o de la amistad. Como escritor toma posiciones frente a lo que sucede en su tiempo.

    Esta función del escritor no es nueva pero no es eterna. La desempeñó Zola cuando cuestionó a la sociedad francesa en Yo acuso, a propósito del caso Dreyfuss. Fue la de Valery al advertir, a comienzos del siglo XX, que todas las civilizaciones eran mortales, incluida la nuestra. Fue la de Sartre cuando atacó la mala fe del burgués en el período de entreguerras. Lo hacen todavía Michel Houllbecq o Kashio Ishiguro al tomar posición sobre lo que acontece, desde el terrorismo hasta la progresiva pérdida de significación de los seres humanos.

    Sin embargo, este “lugar” que confiere al escritor la calidad de interlocutor moral, está desapareciendo. Es un lugar simbólico que, como tal, está sujeto a procesos culturales como la “muerte del padre”, la progresiva disolución de los cánones y a la especialización de los saberes en las sociedades actuales que conducen al relativismo.

    El escritor en este sentido, renuncia a tomar la palabra frente a su época. Es posible que la sociedad le haya retirado al escritor ese lugar privilegiado de alertarla y le obligue a permanecer solo en los menesteres de su oficio.

    Por supuesto, no se trata de una cuestión de voluntad sino de que simplemente existan escenarios y expectadores.

    ’Sin embargo, este “lugar” que confiere al escritor la calidad de interlocutor moral, está desapareciendo’.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

    TAGS:
    TE RECOMENDAMOS
    A LA CARTA