Heme aquí otra vez

11 sep 2018 / 00:00

    Aquí estoy otra vez, un año después. No sé cómo llegué a perderme en el laberinto de la campiña gallega, ni cómo pude resistir un año de abstinencia con un síndrome que combinaba sentimientos de nostalgia e ilusión de volver.

    Pero aquí estoy. Ayer empecé, esta vez por el Camino Portugués, habiendo hecho el año anterior el Francés. Llegué tarde en la noche hace dos días a Tui, y mis primeros pasos los tomé ayer hasta O Porriño, esperando llegar en unas jornadas a Santiago. En esta oportunidad con la mochila de rigor, llevando lo imprescindible, y en el cuerpo unos cuantos kilos de menos desde la última oportunidad. Ayer sentí al fin de la jornada el peso de los años, que ya no son pocos, pero el espíritu de aventura aún intacto. Respiro el aire que respiraron los miles de peregrinos que estos suelos machacaron con sandalias o cabalgaduras, y veo el incomparable verdor de una tierra que le sonríe en cada paso a los que nos apoyamos en cayados. Hoy por la noche será algún albergue en Arcade, y mañana en la madrugada enfilaré a Pontevedra, sin esperar el alba sino tan solo alumbrado por el campo de las estrellas. Santiago de Compostela tiene un magnetismo que a uno lo atrae desde cualquier lugar, y una vez que se llega en peregrinaje es imposible no regresar. Es tan deleitante la travesía como el llegar, y es emocionante divisar la Catedral con sus torres a lo lejos, viéndolas aproximarse a cada paso con el anhelo de hincarse en la misa del peregrino. El alentador sonido de las campanas no respeta los recovecos empedrados de una ciudad centenaria; es como un llamado a deleitarse con el pórtico de la Gloria, genialidad del maestro Mateo, de unos años ha. Heme aquí otra vez, sin importarme qué pasará el día después de Santiago, sin preocuparme por la cama que me acogerá esta noche, ni cuál será mi comida de mañana.

    Heme aquí otra vez sin esperar nada aquí abajo; purificando mi corazón con el saludo del aldeano que al pasar me ofrece unas fresas, sin haberme conocido y quizá sin volverme a ver jamás.

    Aquí estoy, tratando de ganarle al sol en mi inevitable atardecer.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

    TE RECOMENDAMOS
    A LA CARTA