Extorsión

12 sep 2018 / 00:00

    Despiertan los ecuatorianos enterándose de los manejos turbios, al denunciarse un estado de extorsión por parte de ciertos asambleístas en contra de sus colaboradores cercanos al conocerse que los explotaban amputándoles parte de sus ingresos.

    Me acordé de aquel derecho de pernada vigente allá por 1280, cuando luego de un matrimonio entre escoceses, los nobles ingleses tenían el derecho de pasar la primera noche “ius primae noctis” con la recién desposada, para luego entregársela a su marido el día después.

    Rasgándose las vestiduras, algunos afirman con enojo que esa no ha sido una práctica generalizada, sino el fruto de la deshonestidad de unos cuantos que sin duda alguna será menester investigar.

    Con seguridad, tal accionar no fue totalmente generalizado, pero no admito que esa actitud fuese de unos cuantos sino de una gran mayoría, toda vez que a nosotros nos lo contaban permanentemente algunos de los asesores en tono confidencial. Recuerdo a los asesores de una asambleísta S.S., algunos de ellos con el rango de nivel 2 que nos relataban cómo tuvieron que desarrollar todos los trabajos prácticos de corte universitario que ella debía presentar para los estudios superiores que cursaba y que gracias a ellos se graduó.

    Para muestra, A.U. cuenta que debía aportar con 400 dólares mensualmente a favor de una asambleísta manabita; otros legisladores pagaban peluquería, gastos de movilización, compra de ropa, arriendo de inmuebles, cuentas telefónicas y otros más tecnificados exigían el pago bajo el rubro de “pagos de cuota de oficina”, es decir el legislador le “arrendaba” un espacio a su asesor. Otros asesores eran “mochados” en sus ingresos a cambio de estar asegurados al IESS.

    Deberán examinarse las cuentas de todos los asambleístas y ver los que tuvieron ingresos extrapresupuestarios. Qué triste es comprobar que el raterismo del siglo XXI tenía niveles: los capos, algunos presos; los semicapos presos y bajo custodia; los capitos, muchos de ellos libres y los “choros fuleros” en argot local, diseminados en la Asamblea. Diez años de latrocinio ¡Qué país!

    Y sigo andando...

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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