¡Europa, despierta!

14 feb 2019 / 00:01

Europa va como sonámbula a su aniquilación y es necesario que el pueblo europeo despierte antes de que sea demasiado tarde. Si no lo hace, la Unión Europea correrá la misma suerte de la Unión Soviética en 1991. Ni nuestros líderes ni la ciudadanía ordinaria parecen comprender que estamos experimentando un momento revolucionario, que el espectro de posibilidades es muy amplio, y por ende el resultado final muy incierto. Solemos dar por sentado que el futuro se parecerá más o menos al presente, pero no siempre es así. He presenciado muchos períodos de lo que denomino “desequilibrio radical”. Hoy vivimos uno de esos períodos. El próximo punto de inflexión serán las elecciones para el Parlamento Europeo en mayo de 2019. Por desgracia, las fuerzas antieuropeas tendrán una ventaja competitiva en las urnas, por varias razones, como el obsoleto sistema de partidos vigente en la mayoría de los países europeos, la imposibilidad práctica de modificar los tratados y la falta de herramientas legales para disciplinar a los Estados miembros que infrinjan los principios fundacionales de la UE. El anticuado sistema de partidos pone obstáculos a quienes quieren preservar los valores fundacionales de la UE, pero ayuda a quienes quieren reemplazarlos con algo radicalmente diferente. Esto se aplica en el nivel nacional, y todavía más a las alianzas supranacionales. Los sistemas de partidos dentro de cada país reflejan las divisiones que importaban en los siglos XIX y XX, por ejemplo el conflicto entre el capital y la mano de obra. Pero hoy la divisoria que más importa es entre las fuerzas pro y antieuropeas. El país dominante de la UE es Alemania, y la alianza política dominante en Alemania -entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la bávara Unión Social Cristiana (CSU)- se ha vuelto insostenible con el ascenso de la extremista Alternative für Deutschland (AfD). Hoy por hoy, la actual coalición gobernante no puede ser tan firmemente proeuropea como sería si AfD no amenazara su flanco derecho. Sin embargo, el partido alemán Los Verdes, que hoy es el único decididamente proeuropeo del país, sigue subiendo en las encuestas de opinión, mientras AfD parece haber alcanzado su cima. En el Reino Unido también hay una estructura partidaria anticuada que impide una adecuada expresión de la voluntad popular. Mientras los partidos Laborista y Conservador están internamente divididos, sus respectivos líderes, Jeremy Corbyn y Theresa May, están tan decididos a cumplir con el brexit que acordaron cooperar para lograrlo. Pero parece cada vez más probable que el acuerdo negociado por May termine siendo rechazado, lo cual podría generar un reclamo masivo de que se celebre otro referendo o que se anule la solicitud de salida conforme al artículo 50 del Tratado de la UE. Italia se halla en un brete similar. Pero hay en marcha un intento de organizar una lista unida proeuropea. Un reordenamiento similar de los sistemas partidarios se está dando en Francia, Polonia, Suecia y probablemente en otros países. Es difícil ver de qué manera los partidos proeuropeos puedan salir victoriosos de la elección de mayo si no ponen los intereses de Europa por encima de los propios. Es posible todavía defender que se preserve la UE para poder reinventarla de raíz. Pero para ello es necesario un cambio de actitud en la UE.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

TAGS:
TE RECOMENDAMOS
A LA CARTA