El presidente de Ucrania en la resistencia

29 may 2019 / 00:01

Ya bastantes problemas graves tiene Ucrania, lo último que necesita es verse arrastrada una vez más a los escándalos del presidente estadounidense Donald Trump. Más allá de sus defectos, el nuevo presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, parece consciente de ello: ni siquiera había asumido oficialmente cuando el consigliere de Trump, exalcalde de Nueva York y fiscal antimafia Rudolph Giuliani anunció planes de visitar Kiev. Su objetivo era persuadir a Zelensky de colaborar en una investigación espuria contra Hunter Biden (hijo del exvicepresidente Joe Biden), exintegrante de la junta directiva de Burisma Holdings, una de las más grandes empresas de energía de Ucrania. Ahora que Biden encabeza el pelotón de precandidatos demócratas que buscan competir con Trump en la elección presidencial de 2020, la propuesta a Zelensky era un cáliz envenenado. Giuliani estaba tratando de retribuir a los demócratas lo sucedido antes de la elección presidencial estadounidense de 2016, cuando por intermedio del gobierno ucraniano del expresidente Petro Poroshenko recibieron material comprometedor en relación con el entonces jefe de campaña de Trump, Paul Manafort. Exponer las actividades de Manafort en Ucrania (donde trabajó como consultor del predecesor de Poroshenko y aliado del Kremlin, Viktor Yanukovych) fue un componente importante de la recién concluida investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia rusa en la elección de 2016. En su intento de crear un “Manafort al revés”, Giuliani encontró en Ucrania numerosos cómplices bien dispuestos. En cualquier caso se comprobó que lo de Hunter Biden fue una “conspiración” fabricada. Visto desde el lugar de Biden, no fue particularmente prudente permitir la designación de su hijo en un bien remunerado puesto de director en Burisma en 2014, justo cuando Biden actuaba como mano derecha del presidente Barack Obama en Ucrania durante la invasión y anexión rusa de Crimea. Para colmo, el fundador de Burisma, Mykola Zlochevsky, ya había sido objeto de varias investigaciones dirigidas por el entonces fiscal general Viktor Shokin. Y en 2016, a Shokin lo despidieron por corrupción, a instancias de Joe Biden, quien de hecho contó con orgullo cómo para lograrlo usó la promesa de una garantía estadounidense para un préstamo por mil millones de dólares. Sin embargo, hay mucha diferencia entre una óptica errada y una conducta ilegal. Pese a su falta de experiencia política, Zelensky (que antes de ganar la presidencia por amplio margen este mes fue actor de televisión) olfateó algo raro en los planes de Giuliani, aparentemente con ayuda de asesores que le recomendaron no aceptar la reunión. Ahora, hasta Yuri Lutsenko (fiscal general de Ucrania y aliado de Giuliani) se dio vuelta y declara que Hunter Biden no hizo nada ilegal en Ucrania y que una investigación es innecesaria. Así que Giuliani tuvo que cancelar el viaje. Atribuyó la decisión a que en Ucrania se hubiera “encontrado con un grupo de personas que son enemigos” de Trump, y en algunos casos, “enemigos de EE. UU.”. Si exponer las intrigas de la administración Trump (y no caer en sus trampas cazabobos) lo convierte a uno en “enemigo de EE. UU.”, ojalá Zelensky siga dispuesto a llevar ese rótulo.

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