El negocio electoral

08 abr 2019 / 00:01

    El proceso electoral reciente tiene varias lecturas. Si queremos ser simplistas, lo evidente es que los partidos políticos siguen gozando de la apatía y rechazo del electorado, que muchos de los candidatos ignoraban las competencias que asumirían de llegar al cargo por el que participaban, que las ofertas de campaña eran baratillo de ofertas electorales, salvo el caso del Partido Social Cristiano (PSC), en Guayaquil, que apostó a la promoción del denominado “modelo de Guayaquil,” confrontándolo con el modelo fracasado y repudiado de “la revolución ciudadana”.

    Si profundizamos el análisis, la orfandad ideológica en la política ecuatoriana es evidente; no existen 240 ideologías políticas, que sustenten a igual número de partidos y movimientos políticos que participaron solos o en alianzas en las últimas elecciones. Si recorremos la historia política del Ecuador, desde su nacimiento a la vida republicana, podremos observar que existían dos partidos tradicionales: la izquierda -Liberales- y la derecha -Conservadores-, los cuales con el pasar del tiempo y con la perennización de sus dirigentes, se fueron desmembrando en nuevos partidos o movimientos políticos, dando paso al denominado cacicazgo, donde el partido o movimiento político vive mientras viva su “líder”.

    La atomización de partidos y movimientos políticos ha convertido en muchos casos a estos en verdaderas empresas electorales, haciendo de los comicios verdaderos negocios, donde los recursos económicos fluyen sobre todo de las “contribuciones” privadas, siendo estas la “carne” dentro del negocio electorero.

    La atomización infecta a la institucionalidad democrática porque abre espacios para la corrupción, a más de dar como resultado autoridades que acceden a cargos con porcentajes por debajo de la media de los votantes, lo cual resta representatividad y hacen frágil la gobernabilidad.

    El resultado final es que el espíritu de servicio a la comunidad dejó de ser la motivación en la política ecuatoriana, siendo el afán de lucro, aparentemente, la nueva motivación, pasando a ser un negocio electoral.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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