El error de cálculo de la guerra comercial de Trump

06 jun 2019 / 00:01

Cuando parecía estar a la vista un acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, los negociadores se encontraron de regreso al cuadro de partida. La razón fue la insistencia de China en cambios sustantivos que, de acuerdo a la administración del presidente Donald Trump, reniegan de términos previamente acordados. Pero la causa raíz se basa en un error de cálculo fundamental de la administración Trump. El acuerdo habría obligado a la parte china a legislar sobre algunos de los cambios exigidos por EE.UU., y fue negociado en medio de una agresiva campaña estadounidense contra Huawei -gigante chino de telecomunicaciones-, que añadió a la compañía a la lista negra comercial estadounidense, cortando su suministro de tecnologías de importancia crítica y presionando a sus aliados a aislarla. Para el resto del mundo los ataques de la administración Trump a Huawei -y a China- tendrán consecuencias de gran alcance por estar el país demasiado integrado en cadenas de suministro globales como para simplemente desaparecer. Excluir al principal fabricante y productor industrial del planeta, con un mercado interno de 1,4 mil millones de personas, afectaría gravemente las cadenas de valor globales y ensombrecería a toda la economía mundial. En parte, los errores de la administración Trump se explican por su apresuramiento y la esperanza de meter un “tanto” antes de las presidenciales del año próximo. Si bien China importa relativamente poco de EE. UU. es posible que cuente con más armas que su oponente para desplegar en esta guerra comercial: restringir controles de capital, soltar sus abundantísimos haberes de deuda del Tesoro de EE.UU., o dejar que su moneda se devalúe. Pero hasta ahora China ha tenido una actitud notablemente prudente que beneficia sus intereses de largo plazo, apoyando la continuidad del crecimiento y desarrollo económicos, preservando la estabilidad social, protegiendo la integridad del Estado y evitando más perturbaciones costosas a los mercados globales. Los líderes chinos no creen que la tendencia de la globalización impulsada por el capitalismo -de la cual China se ha beneficiado mucho y cada vez más tiene un papel protagónico- se revierta muy pronto. China desarrollará sus propias tecnologías básicas para acabar con su dependencia de los estadounidenses y dar solidez a los sectores estratégicos que impulsarán su desarrollo económico. Esto exigirá país la implementación de reformas estructurales, proteger derechos de propiedad intelectual y crear mercados de capitales más eficientes para fomentar la investigación científica básica, la innovación tecnológica y el espíritu emprendedor. Reconociendo el papel de los mercados de capitales en la promoción de la innovación tecnológica, China abrirá un Comité de Innovación Científica y Tecnológica en la Bolsa de Comercio de Shanghái e insiste en solucionar el problema de reestructuración por etapas. El mundo debería apoyar este método. EE. UU. debería relajar las restricciones a exportaciones a China y acoger inversión china en sus fronteras. Ambos países enfrentan a desafíos comunes -cambio climático, amenazas nucleares, terrorismo, pobreza y estabilidad de mercados financieros-, cabe esperar que la administración estadounidense muestre la visión y sabiduría necesarias para renovar la cooperación con China.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

TAGS:
TE RECOMENDAMOS
A LA CARTA