El balazo del Perú

25 abr 2019 / 00:01

    Hay quienes piensan que para suicidarse hay que ser cobarde. Respeto eso. Yo creo que en el acto supremo y final de abocarse hacia la nada hay una gran dosis de valor, salvo que el suicida sea un canalla y un demente, como Hitler.

    Alan García no era un demente, pese a su bipolaridad, y no hay evidencias de que haya sido un canalla; a fin de cuentas, Einstein y Mozart y Picasso y Lincoln y Marilyn y Da Vinci y Churchill y Dalí fueron bipolares: estuvieron más cerca de la maravilla que de la locura. Su enfermedad fue otra: la egolatría, esa seña de identidad de tantos políticos. El ego de gigante les impide ver al ejército de adulones que siempre son mediocres, desbocados para el robo y el ladrido, pomposos pero en el fondo chiquitos, porque saben que su discutible inteligencia no les conseguirá lo que su vocacional lambonería.

    Y en el fragor de la jauría el líder finge no ver la disputa del botín a dentelladas. Una tragedia, puesto que el botín, como los millones que entraron a las cuentas del secretario de García, son en verdad hospitales y escuelas y caminos decentes y sin sobreprecio. Y dignidad.

    Acorralado y arrogante, pero con un atisbo de genio, el ex presidente pagó con la vida el dudoso privilegio de escoger su epitafio: “A mis enemigos les dejo mi cadáver como muestra de mi desprecio”. El ego en toda su desmesura.

    Ese balazo no puede ocultar uno mayor, que perdurará cuando Alan García solo sea polvo: Perú ha dado una muestra de “balances y control” institucional que por acá nos queda grande: una justicia que encausó a 5 expresidentes, 2 de ellos tras las rejas y 2 más acorralados. Y un periodismo vivo, valiente hasta la temeridad y riguroso, que ha destapado las cloacas del poder. En medio de una democracia tan fallida, que parece solo parir carne de delincuentes para presidirla, no es menor lo que han hecho sus jueces y sus fiscales y sus periodistas. El balazo de su gesta no tendrá tanta estridencia como el del suicida, pero es más memorable, porque allí está la salida: “balances y control” como antídoto para los balazos que solo buscan la impunidad. Y el olvido.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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