El 1 de Mayo de cada uno

02 may 2019 / 00:01

    Después de ser profesora de Lógica y Ética y de Filosofía del colegio en que me gradué, mi primer trabajo jurídico fue el de la liquidación del Banco de Descuento, banco con gran prestigio y que recién había entrado en proceso de ser liquidado. No conocí ese banco en funciones pero tuve decenas de historias que me hablaron de él.

    En ese tiempo era superintendente de Bancos el Dr. Alfonso Trujillo Bustamante, caballero guayaquileño de gran sentido del humor y honor. Su delegado como liquidador era don Alberto Wither Ferretti, quien puntualmente llegaba a la oficina en la que todos los días se aprendía de las sorpresas que te trae una liquidación bancaria. Su asesor jurídico era el doctor Jacinto Loaiza M., a quien su talento, solidaridad y ejemplo laboral -y qué no decir de su alegría-, lo convierten en un personaje y amigo inolvidable.

    Recuerdo a Cecilia, quien fuera servidora de la Superintendencia de Bancos, a doña Patricia Romolerux, experta financiera, y a doña Beatriz Nicolaide, que ejercía el rol de secretaria del Consejo de la Liquidación. El edificio era hermoso, antiguo y se escuchaba cada historia por piso.

    En cada departamento había una lección más humana que financiera. Una mamá soltera salía más temprano porque debía llevar a su hija con discapacidad a Cerli. ¡Cuánto esfuerzo para darle una mejor vida a su pequeñita! Recuerdo también la fría sorpresa de la muerte de un empleado que falleció de repente. Dijeron que una vez que puso su mano en el pecho, cerró sus ojos y posó la cabeza en su escritorio. Pasar por ahí y no verlo, te sacudía por dentro.

    Algunos clientes iban a contarnos que en ese banco había verdaderos banqueros, que guardaban en secreto sus ideas y que no se las copiaban. Se aprendía de todo y por ello los recuerdo con gratitud.

    Recuerdo la novedad de la coactiva, las daciones en pago, los sorteos de las antiguas cédulas hipotecarias y el misterio escénico que representaba el piso inhabitado de las bóvedas, que simbolizaban el sagrado sepulcro de cada historia detrás de cada cliente bancario.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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