EE.UU.: ¿listo para un Estado de bienestar?

15 may 2019 / 00:01

Como extranjero que escribe un libro sobre los estadounidenses, veo signos alentadores conforme se calienta la campaña para la elección presidencial de 2020. Muchos de los precandidatos demócratas defienden políticas audaces que encaran algunos de los desafíos más importantes que ha enfrentado Estados Unidos por décadas. Las propuestas más sorprendentes crearían en EE. UU. elementos de un moderno Estado de bienestar en áreas como salud, cuidado infantil y educación. Hay que ver si sobreviven al fragor de una campaña electoral presidencial. Pero sea que en 2020 el Partido Demócrata gane o pierda, la socialdemocracia ha reaparecido en la política estadounidense por primera vez desde los años treinta. Durante gran parte de su historia EE. UU. fue un país de clase media que negaba derechos a la mayoría de la población (incluidos esclavos afroamericanos, aborígenes y mujeres blancas) mientras otorgaba igualdad inédita al resto. A lo largo del siglo y medio que siguió, la clase media se expandió y prosperó en forma más o menos continua, lo que impidió la aparición del tipo de Estado de bienestar que otros países ricos comenzaron a instituir a partir de fines del siglo XIX. En los años treinta EE. UU. introdujo un sistema de pensión de vejez federal (Seguridad Social) y en los sesenta instituyó los programas de seguro médico con financiación estatal Medicare y Medicaid. Mientras los estadounidenses de clase media tuvieron pleno empleo y salarios relativamente altos, no hubo lugar en la agenda política convencional para ideas más audaces (especialmente las 3 décadas siguientes al final de la II Guerra Mundial hasta fines de los setenta). Pero entonces la suerte económica de EE. UU. empezó a cambiar. Por diversas razones, entre ellas las políticas económicas del presidente Ronald Reagan, la globalización y una pérdida de competitividad, se inició un aumento de la desigualdad, los salarios e ingresos reales (ajustados por inflación) se estancaron y la clase media comenzó a reducirse. Estas tendencias negativas continúan y explican en parte la victoria de Donald Trump en 2016. El aumento de las dificultades económicas hizo cada vez más evidente la necesidad de crear en EE. UU. alguna forma básica de Estado de bienestar. Es la primera vez que políticos estadounidenses de uno de los partidos principales lo defienden abiertamente. Los principales contendientes demócratas para 2020 apoyan muchos de los principios de un Estado de bienestar moderno. Tanto, que Trump y el Partido Republicano los acusan de querer traer el socialismo a EE. UU., y de que convertirán el país en Venezuela. Son ideas emocionantes, innovadoras y disruptivas, que hace solo cuatro años hubieran quedado relegadas a los márgenes de la extrema izquierda. Algunos precandidatos demócratas quieren reformar el disfuncional sistema político estadounidense: Elizabeth Warren propuso abolir el Colegio Electoral para que los presidentes estadounidenses se elijan por voto popular nacional, lo cual sugiere que los estadounidenses tal vez estén pensando más seriamente en el funcionamiento de su sistema político. Conforme obtienen apoyo de la oprimida clase media estadounidense, estas ideas están cambiando los términos del debate político en el país.

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