Durmiendo con el enemigo

10 jun 2019 / 00:01

    La frase “todo está podrido” es la más idónea para describir lo que estamos viviendo. Que se robaran los fondos de reconstrucción del terremoto no tiene nombre. Estruchar a los damnificados demuestra la ausencia de todo valor humano. Que órganos del Estado como la Senain, autoridades como el prefecto y el vicepresidente y un chorizo de empresas privadas se encuentren con el... (autocensura) en el asador por realizar donaciones para las elecciones, excede los límites de la decencia y destruye la confianza ciudadana en el sistema republicano. El presidente ha dicho que no sabía nada. Le creo, porque en su momento supe que durante la campaña, el roedor no lo dejó ni oler la toma de decisiones. Peor el manejo económico. Por eso el lema es: durmiendo con el enemigo. Sí, pero con diferente almohada. Como si fuera poco, el “Lava Jato” capítulo Ecuador no fue lo único. La autora de la venta de nuestra nacionalidad y de las manipulaciones del informe Gabela, fue “oleada y sacramentada” por el rebaño. Y no es una supuesta coalición la que la salva, sino los 7 votos del pequeño gran hombre, que también está hasta las narices en el caso Gabela. Entonces aflora la inevitable pregunta: ¿para qué le sirve la Asamblea al país? Y es que así como asombramos al mundo con la ridiculez esa de que la naturaleza tiene derechos (en lugar de fortalecer los mecanismos para proteger el medio ambiente), podríamos asombrarlo con algo más sensato: así como hay un solo presidente y no 147, y un solo contralor, y un solo procurador, y un solo fiscal ¿por qué no patentamos la existencia de un órgano legislativo unipersonal? Manteniéndolo como función, claro está. Con edificio, carrazos, secretarias en minifaldas (más cortas aun) y todo lo demás, pero pagando un solo sueldo y no 147. ¿Se imaginan el ahorro? ¿Y cómo le cuenta el cuento al país el tipo este, de que no destituyó a tal “ficha” por que no hubo los votos? ¿Cómo se saca el muerto y la responsabilidad de encima? ¿Habría que pensarlo, no? Claro, las archivadoras (la Majo y la Silvia) ya no podrían archivar nada. Pero... bueno, esa es la idea. Y que vean que es posible dejarlos sin chamba y ya dejen de abusar.

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