Desestatizar la sociedad

14 ene 2018 / 00:01

    Lo dijo el historiador Enrique Ayala. Está en lo cierto, pues toda estatización de la sociedad y la ciudadanía, en su origen y fin, es negación y supresión de la libertad, y pretensión de los totalitarismos. Así lo hicieron Lenin, Stalin, Hitler, Mussolini, Fidel Castro, Chávez y Ortega. Aquí lo hicieron en la década robada. Por esto el socialismo del siglo XXI y la RC son un peligro de destrucción para la sociedad, la ciudadanía y la democracia. De ahí que la primera tarea es desestatizar la sociedad, la ciudadanía, los colectivos sociales y la vida misma, de todo lo que hizo su líder tóxico con su gallada de mafiosos corruptos y con los “boy scouts” que repiten y difunden sus delirantes ideas.

    Para esto tuteló y subordinó sociedad, ciudadanía y energías de los colectivos organizados al control y poder del Estado. Cuando no podía, las atacaba y disolvía, como sucedió con las ONG, la UNE y el FUT, creando la coordinadora de maestros (entre cuyos integrantes están los violadores de niños escolares) y la CUT. Hay que revisar los hechos de este proyecto estatizante y se lo podrá comprobar.

    Impuso la visión estatal a los centros de diversión, prohibió el consumo de cerveza los fines de semana, suprimió las corridas de toros, peleas de gallos, casinos, etc. Convirtió la comunicación en un servicio público (así el Estado controla y domina toda acción comunicativa), violentando lo que la sociedad afirma: que es un fundamental derecho humano.

    A universidades y gremios profesionales los calló e impuso su visión. Hizo del Estado propaganda una cruzada para imponer su pensamiento único. A los burócratas, maestros, estudiantes, etc., los obligó a asistir y escuchar sus insultadinas de cada sábado.

    No hubo organización, gremio, institución o colectivo ciudadano que no haya sido intervenido, agredido y subordinado al Estado. Creó todo un régimen jurídico, político e ideológico de tutelaje, control y manipulación sobre ellos. Por eso lo que se denomina descorreizar al país no es otra cosa que desestatizar la sociedad, la ciudadanía y todas las organizaciones a las cuales les suprimió sus libertades y derechos. Esta es la primera tarea que se debe exigir al presidente que abrió el diálogo para podernos entender con sensatez y libertad.

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