Cómo juzgar la cumbre de Hanoi

04 mar 2019 / 00:01

    El presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un tuvieron su segunda reunión cumbre, en Hanoi (Vietnam). Para evaluar el resultado se debería prestar atención a tres criterios: el progreso irreversible hacia un acuerdo formal de paz, la desnuclearización y la posible transformación del régimen norcoreano. La infructuosa diplomacia de los últimos 25 años nos enseñó que no habrá desnuclearización mientras continúe la hostilidad entre EE. UU. y Corea del Norte. Una política de presión y disuasión sin diálogo político solo engendra desconfianza y abandono reiterado de los acuerdos por parte del régimen norcoreano. Felizmente, Trump y Kim han dado señales de estar dispuestos a avanzar hacia una relación más pacífica entre ambos países, y antes de la cumbre de Hanoi hubo indicios de que tal vez Trump ofrezca a Kim la declaración formal del fin de la Guerra de Corea. Pero una normalización plena llevará tiempo.

    Hay mucho debate sobre costos y beneficios potenciales de una declaración de paz, y algunos temen que debilite la alianza de EE. UU. con Corea del Sur. Pero mientras estos dos países coincidan en su visión respecto del futuro de la alianza, pueden tomar medidas para asegurar que una declaración de paz sea fuente de estabilidad y no de incertidumbre. Con sus casi siete décadas, la alianza entre EE. UU. y Corea del Sur es suficientemente sólida para adaptarse al nuevo entorno internacional creado por una Corea del Norte desnuclearizada y pacífica. Desactivar el centro de investigación nuclear de Yongbyon bajo supervisión de inspectores internacionales sentaría un importante precedente en relación con otros futuros sitios ocultos. Que Kim acepte congelar la producción de material fisible y trazar un plan para futuras negociaciones obligaría incluso a los pesimistas a admitir que la cumbre fue exitosa, y que la adopción por parte de EE. UU. de una estrategia más pragmática -un intercambio de acciones- produjo al menos algún avance en pos de la desnuclearización.

    Que se cumplan los dos primeros criterios debería crear condiciones para que Kim transicione gradualmente hacia un modelo autoritario de desarrollo, como los de Vietnam y China. No hay modo de saber si estará considerando dicha transición. Pero, aunque no privatizó los medios de producción, concedió a los mercados un papel mucho mayor en la economía norcoreana que el que les dieron su padre y su abuelo. A futuro, mucho dependerá de que EE. UU. y otros países ricos acepten ayudar a Kim a convertirse en un líder para el desarrollo, a la manera de Deng Xiaoping.

    Es de esperar que Trump dé el primer paso y ofrezca un levantamiento gradual de sanciones económicas a cambio de medidas efectivas hacia la desnuclearización y de dar prioridad a proyectos de desarrollo intercoreanos. También será necesario que las instituciones financieras multilaterales expliquen a burócratas y estudiantes norcoreanos el funcionamiento de las finanzas internacionales y de la economía de mercado. Cualquiera sea el resultado de la cumbre, es hora de adoptar un marco más amplio e integral para evaluar los resultados de la diplomacia entre EE. UU. y Corea del Norte. Si se juzga con criterios del pasado, podría tomarse el éxito por fracaso.

    Yoon Young-kwan

    Exministro de Asuntos Exteriores de la República de Corea, es profesor emérito de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Seúl.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

    TAGS:
    TE RECOMENDAMOS
    A LA CARTA