Cómo no pensar sobre creación de empleo

06 ago 2019 / 19:58

    Que una llanta esté desinflada en la parte inferior no quiere decir que el agujero esté allí. Lo mismo se puede decir de los mercados laborales. El temor por la escasez de buenos empleos está alimentado un interés en intervenciones en el mercado laboral como son los centros de empleo que intentan conectar a los trabajadores desocupados con las vacantes, los servicios de capacitación para mejorar las capacidades de los desempleados y los subsidios salariales temporales, entre otros. Dado que lograr que más trabajadores consigan buenos empleos más rápido es un objetivo político tan importante, algunos países crean las llamadas unidades de ejecución (‘delivery units’) en la oficina del presidente o del primer ministro para centrarse en cómo hacerlo. Pero una escasez de buenos empleos no significa que el mercado laboral sea el problema. La producción requiere muchos insumos: mano de obra con diferentes habilidades, materias primas, insumos intermedios, edificios, máquinas, energía, transporte, financiamiento, reglas y su aplicación, seguridad y demás. Algunos de estos insumos se pueden adquirir de proveedores locales. Otros se pueden importar (suponiendo que el país tiene divisas extranjeras con qué pagarlos). Los gobiernos ofrecen otros, como infraestructura y reglas. Todos estos insumos se complementan entre sí, no se sustituyen. Cuando se levanta la restricción de divisas -digamos, porque sube el precio de los commodities que exporta el país o por una mayor disponibilidad de financiamiento externo, como sucedió en gran parte de África y América Latina entre 2004 y 2014-, los países alcanzan un crecimiento rápido y se quejan de escasez de habilidades, no de escasez de empleos. Pero cuando cambia la marea, vuelve a aparecer el problema del empleo porque los recortes necesarios de importaciones minan la demanda de trabajadores. A veces el problema puede residir en las reglas del mercado laboral, las regulaciones y su cumplimiento o una historia de relaciones laborales adversas. Un tipo diferente de problema surge por las complementariedades entre trabajadores con diferentes habilidades. La producción moderna requiere que las empresas combinen muchas habilidades diferentes. Las complementariedades resultantes entre todas las ocupaciones pueden causar una escasez de demanda de un conjunto de habilidades porque otras escasean. Hasta las reformas recientes, Jordania exigía ser ciudadano para trabajar como ingeniero. Sin embargo, al liberalizar la inmigración calificada, Jordania pudo atraer a empresas como Expedia, que ahora tiene dos gerentes extranjeros y más de 100 ingenieros locales. Sin estos extranjeros, la empresa no existiría. La lección es obvia: importar las capacidades complementarias faltantes puede ser una manera efectiva de aumentar la demanda de las capacidades que uno sí tiene. Los gobiernos tienen razón al focalizarse en la creación de más empleos de calidad porque el trabajo es la fuente de subsistencia de la mayor parte de la gente en todas las sociedades. Pero en la mayoría de los casos la solución reside en áreas de política pública que no están bajo control de los ministerios de Trabajo o Educación. Una conferencia reciente del Banco Mundial promovió la idea de realizar diagnósticos de empleos para descifrar las verdaderas causas de los problemas.

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