Las reinvenciones de Guayaquil

22 sep 2019 / 00:27

    Con la modernidad la sociedad se proyecta al futuro, recupera su pasado y reinventa. Guayaquil, colectivo diverso en lo económico, sociopolítico, étnico y sociocultural, lo hace siempre. La primera reinvención la hicieron los señoríos étnicos deviniendo en colectivo de indios mercaderes. La segunda, cuando comprendieron lo que buscaban los colonizadores: oro, riquezas, etc.; ante eso se reinventaron como ladinos, aculturándose voluntariamente. Así trastocó el mestizaje. La tercera, negociando su unidad con españoles en una urbe-región de diversos. Es ciudad vieja y nueva, con el objetivo de seguir reinventándose. Luego de que piratas, incendios y epidemias la asedian siempre encuentra formas de resurgir.

    En los siglos XVII y XVIII sus ilustrados y modernos con lenguajes, pasión y razón de sus sectores socioeconómicos, étnicos y culturales se reinventan en la triada campo-ciudad-región, abrazando y proyectando tradición y modernidad. El gran incendio (1906) casi la extermina y desaparece, perdiendo cerca del 75 % de sus construcciones, otra vez se reinventa y recrea. Vive el ‘boom’ y la crisis cacaotera y aunque colapsa se reinventa. Luego en las décadas de 1930 y 60 vendrá la modernidad arquitectónica que muestra otras reinvenciones. Cuando el banano y el petróleo se constituyen en ejes transversales de la socioeconómica nacional y del litoral, también se reinventa en lo socioeconómico, espacial y cultural.

    Posmodernos, ‘millenials’, tribus urbanas y adultos jóvenes vivimos su última reinvención de la que somos integrantes y protagonistas. Salió de la regeneración y recreación del sillón de Olmedo y del gobierno local. Es la regeneración diseñada, impulsada y liderada por Febres-Cordero y Jaime Nebot, y hoy busca hacerlo Cynthia Viteri. El proceso tiene múltiples aristas. También están las interminables microreinvenciones de barrios, ciudadelas, sectores sociales y tribus. Esto dice que nuestro Guayaquil no cesa de recrearse en reinvenciones: sabe a pasado, huele a modernidad y se la reconoce en la posmodernidad. Por eso me gusta decir que somos una comunidad glocalizada de guayacos tropicálidos que vivimos la pasión urbana-rural en la ciudad-provincia-región, con un relato y una “historia sin fin”.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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