El capitalismo: la última oportunidad

10 sep 2019 / 17:17

    Este año la evidencia de que el calentamiento global está sucediendo y que las consecuencias para la humanidad podrían ser severas y potencialmente catastróficas, se ha vuelto más contundente que nunca. Temperaturas globales récord en junio y julio. Olas de calor sin precedentes en Australia e India, con temperaturas por encima de 50°C. Enormes incendios forestales en el norte de Rusia. Todas estas cosas nos dicen que nos estamos quedando sin tiempo para recortar las emisiones de gases de efecto invernadero y contener el calentamiento global al menos a niveles controlables. La respuesta ha sido una creciente demanda de una acción radical. Quienes proponen el Nuevo Trato Verde sostienen que EE. UU. debería ser una economía con cero emisiones de carbono para 2030. En el Reino Unido los activistas del movimiento “Extinction Rebellion exigen lo mismo para 2025 y han alterado seriamente el transporte de Londres a través de desobediencia civil. El argumento de que evitar un cambio climático catastrófico requiere rechazar al capitalismo está ganando terreno. El progreso tecnológico, ya sea en paneles solares fotovoltaicos, baterías, biocombustibles o diseño de aviones- hará que resulte mucho más económico recortar emisiones en 15 años que ahora. Y la motivación económica está incitando a los capitalistas de riesgo a hacer enormes inversiones en nuevas tecnologías para permitir una economía con cero emisiones de carbono. Pero el sistema capitalista no ha sabido responder al desafío del cambio climático con suficiente celeridad y en algunos sentidos ha impedido una acción efectiva. Los capitalistas de riesgo que financian avances tecnológicos brillantes conviven con grupos de lobby industriales que se oponen exitosamente a regulaciones necesarias o impuestos al carbono. Si se hubieran adoptado políticas adecuadas hace 30 años, estaríamos bien encaminados a alcanzar una economía de carbono cero a muy bajo costo. El que no lo hiciéramos, en parte, es culpa del capitalismo. Hoy se requiere una acción masivamente acelerada. Todas las economías desarrolladas deberían comprometerse a alcanzar emisiones netas de carbono cero para 2050 y las en desarrollo en 2060 como muy tarde. Seguiríamos siendo vulnerables a un cambio climático significativo e inevitable, pero la ciencia climática sugiere que sería suficiente para evitar una catástrofe. Todavía es posible alcanzar ese objetivo a un costo económico relativamente bajo, siempre que adoptemos sin demora las políticas necesarias para impulsar un cambio rápido. Deberían introducirse impuestos al carbono suficientemente altos y anunciarse los futuros incrementos con mucha anticipación. Instrumentos categóricos pero efectivos, como prohibir nuevas ventas de autos con motores a combustión interna a partir de una fecha futura determinada, como 2030, también deberían ser parte del arsenal de políticas. Se debería prohibir arrojar plásticos en rellenos sanitarios y su incineración, forzando el desarrollo de un sistema de reciclado de plásticos completo. Ninguna de estas políticas es anticapitalista. Una vez que se hayan implementado precios y regulaciones claros, la competencia de mercado y la motivación económica impulsarán la innovación, y las economías de escala y los efectos de la curva de aprendizaje harán que bajen los costos de tecnologías de carbono cero. A menos que los defensores del capitalismo respalden la creación inmediata de metas y políticas mucho más ambiciosas para alcanzar emisiones de cero neto a mediados de siglo, no deberían sorprenderse si cada vez más gente cree que el capitalismo es el problema.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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