Guayaquil y el cacao

08 sep 2019 / 00:48

    La ciudad-provincia-región es de cacao, huele a cacao, sabe a cacao, ha vivido por y en el cacao. Tiene identificación histórica con su siembra, cosecha, consumo y exportación. No comenzó en el momento de su ‘boom’ (1890-1920). Ni cuando las primeras cargas coloniales (1569) fueron exportadas a México, Lima, Centroamérica, etc. Investigaciones arqueológicas y etnohistóricas señalan que en la cuenca del Guayas culturas y señoríos étnicos precoloniales de esta zona lo cultivaron y consumieron a lo largo de lo que luego será la provincia de Guayaquil (casi todo el Litoral). El “Fruto de los Dioses” (así lo llama mi amigo Guillermo Arosemena en dos maravillosos libros) tiene más de diez mil años entre nosotros.

    Dejemos la leyenda de ser un afrodisiaco (Montezuma recomendó a Cortez su consumo). Es un producto identificado con la relación campo-ciudad de Guayaquil. Olaf Holm, Cevallos Menéndez, etc., dicen que se lo cultivaba, era alimento y bebida de esas sociedades hoy llamadas ancestrales. La economía lo sitúa como el producto que dio origen, configuró, expandió y consolidó el proceso agromercantil de exportación. Fue el producto-mercancía, base y matriz con el cual Guayaquil fue partera de la génesis del capitalismo ecuatoriano.

    La socioeconomía guayaca siempre ha tenido un vínculo histórico con el cacao (y su crisis de 1925-1940). Aún actualmente es una bebida y bocado que está en la mesa del desayuno y noche de ecuatorianos y litoralenses. Quienes conocemos la historia rural no nos adherimos todavía al cacao industrializado, hecho confite, barra y deliciosos bombones. Extrañamos la bola de cacao que nuestras madres y abuelas utilizaban para preparar el chocolate montuvio.

    Lo cierto es que el cacao sustentó la agroeconomía de Guayaquil, del litoral y del país. El Estado, los políticos, la burocracia estatista, los andinocentristas se beneficiaron y usufructuaron los réditos económicos y monetarios que el cacao ha generado. Los invito a que vean, lean, asuman y comprendan que detrás de los bombones y la cocoa está el Guayas histórico, que fusiona el Daule y el Babahoyo, genéticamente vinculado a este. Por eso el cacao y Guayaquil son hermanos siameses de un mismo proceso histórico-social.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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