Aproximaciones al desconcierto

10 nov 2019 / 00:01

    No hay recetas sencillas para el desconcierto generado por los sucesos que incendian, sin metáfora, a muchos pueblos de América Latina. Al menos yo no conozco una. A priori me atrevo a sugerir que, como claramente es un fenómeno multicausal, debe tener múltiples tratamientos, adecuadamente dosificados para evitar la iatrogenia. Por supuesto, primero se debe lograr un buen diagnóstico, a sabiendas de que no hay enfermedades sino enfermos.

    ¿Por qué siendo distintos los regímenes, que no tanto los pueblos, de Bolivia y de Chile, en su aparente diversidad ideológica, es común en su comportamiento una gran agresividad en las calles? ¿Qué la motiva en una sociedad gobernada por socialistas del siglo XXI y en otra bajo el mando de neoconservadores convictos y confesos? Ambos son, en teoría, los “modelos exitosos” de cada tipo, como por acá se los llama. Y a propósito, ¿por qué ocurre algo similar en el Ecuador, que ha pasado en menos de tres lustros de uno a otro modelo político-económico? Por de pronto, la rabia es uno de los signos ostensibles. ¿Es rabia inducida o es rabia latente? Pareciera que estaba allí desde antes, acumulándose. ¡Es rabia bien rumiada! Rabia tejida con hilos de desigualdad.

    ¿Pero entonces, por qué en Chile también se manifiesta entre la “clase media”? ¡Porque no solo se trata de desigualdad económica! Todo está mal distribuido en todas partes.

    La riqueza, pero también el conocimiento, el estatus social, las oportunidades, la calidad de la atención médica, la satisfacción de las necesidades humanas básicas, para no hablar de las excentricidades que algunos denominan lujos. Vivimos un mundo de desigualdades y mirando desde abajo hacia arriba se compara, se desea y no siempre es atribuible al mérito la distancia que separa al observador del observado. Muchas veces la diferencia es producto de la injusticia o de corrupción. Por supuesto, siempre habrá desigualdades pero, sería bueno mantener el cuidado de no hacer cada día que la brecha sea más grande. Y que esta sea el resultado del mérito, del esfuerzo cumplido. Las sociedades más iguales son más serenas.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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