Amenaza del cáncer en África

08 mar 2018 / 00:00

    Uno de los problemas de salud pública más acuciantes que enfrenta África es uno de los menos publicitados: el cáncer, importante causa de muerte en todo el mundo. Cada año unos 650.000 africanos reciben este diagnóstico, y más de medio millón mueren. En los próximos cinco años puede haber en África más de un millón de muertes por cáncer al año, un aumento de la mortalidad que lo convertiría en uno de los principales asesinos del continente. En toda África subsahariana se han hecho avances impresionantes en la lucha contra enfermedades infecciosas mortales; lamentablemente, no hubo avances similares en la lucha contra las enfermedades no transmisibles (ENT), entre ellas el cáncer. En los países en desarrollo el cáncer mata a más personas que el SIDA, la malaria y la tuberculosis combinados. Pero como África solo recibe un 5 % de la financiación global para su prevención y control, la enfermedad avanza más rápido que los esfuerzos por contenerla. Así como el mundo se unió para ayudar a África a derrotar a las enfermedades infecciosas, se necesita una estrategia de cooperación similar para detener la crisis del cáncer. En buena parte de África hay falta de medicamentos accesibles y escasez de médicos y enfermeros entrenados, de modo que los pacientes rara vez reciben la atención que necesitan. En promedio, los países africanos tienen menos de un patólogo entrenado por cada millón de personas; esto implica que en la mayoría de los casos, cuando llega el diagnóstico, ya es demasiado tarde para el tratamiento. La Asociación Estadounidense de Patología Clínica, donde trabajo, coopera con otros agentes de innovación en salud pública internacional para atacar la creciente crisis de cáncer en la región. Hemos unido fuerzas con la Asociación Estadounidense del Cáncer (ACS) y con la empresa farmacéutica Novartis para apoyar iniciativas de tratamiento y detección del cáncer en cuatro países: Etiopía, Ruanda, Tanzania y Uganda. Juntos, hemos llevado la inmunohistoquímica (una herramienta clave de diagnóstico) a siete laboratorios regionales; confiamos en que este esfuerzo haga posibles diagnósticos de cáncer en menos tiempo y una gran mejora de la calidad de los tratamientos. Para complementar estas medidas técnicas, la ACS también capacita a profesionales médicos africanos en la realización de biopsias y la administración de quimioterapia. Esta iniciativa, financiada por Novartis, funciona como un programa piloto con posibilidad de ampliarse a otros países de la región. Finalmente, nuestras organizaciones promueven que la planificación sanitaria en el nivel nacional adopte pautas de tratamiento del cáncer mejoradas; creemos que estos protocolos son esenciales para mejorar los resultados sanitarios. Hoy se necesita un esfuerzo global para que cada africano con diagnóstico de cáncer pueda obtener el tratamiento que necesita. Ningún lugar de la Tierra está a salvo del temor que provoca un diagnóstico de cáncer; el aviso de esta enfermedad suele ser devastador para los receptores y sus familias. Pero la geografía no debe ser jamás el factor determinante en la lucha de los pacientes por sobrevivir a la enfermedad. El cáncer ha sido el asesino silencioso de África por demasiado tiempo, y la comunidad sanitaria internacional ya no puede quedarse de brazos cruzados ante esta crisis.

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