Aliados que EE.UU. olvidó en Siria

27 feb 2018 / 00:02

El 20 de enero, Turquía inició una campaña de bombardeos aéreos e intenso fuego de artillería sobre el norte de Siria, con el objetivo declarado de neutralizar una amenaza a su seguridad en la frontera sur de Turquía. El área atacada (y Afrin, ciudad desde la que combato) están bajo control de las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG). Como comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS -que han apoyado las aspiraciones democráticas de la región, al combatir por un Medio Oriente libre de yihadistas y que incluyen las YPG), lo diré claramente: las acusaciones turcas de que estamos llevando la guerra al otro lado de la frontera son totalmente falsas. En realidad, es todo lo contrario; con la operación Rama de Olivo, Turquía nos está atacando a nosotros. Y por razones que no logro comprender, lo hace con el consentimiento tácito de la comunidad internacional. Nuestras fuerzas no promueven ataques contra el Estado turco (las YPG solo han respondido con fuego a posiciones turcas que nos bombardearon). La guerra que libramos es solamente contra los yihadistas de Estado Islámico (ISIS), y en esta lucha hemos tenido apoyo de Estados Unidos. Pero ahora que ISIS está prácticamente derrotado, nuestros aliados internacionales hacen silencio, mientras los cohetes turcos retumban cada vez más fuerte. Desde el inicio del conflicto sirio en 2011, Turquía siempre estuvo del lado equivocado. Cooperó estrechamente con la milicia rebelde salafista Ahrar Al Sham, cuyos líderes pertenecieron a Al Qaeda en Afganistán. También dio apoyo a los yihadistas de la rama siria de Al Qaeda, Jabhat Fatah Al Sham (antes llamada Frente Al Nusra). Y hasta hace poco, la dirigencia turca hizo la vista gorda a los combatientes extranjeros que pasaron por su territorio para unirse a ISIS en Siria. En octubre de 2014, el entonces vicepresidente de EE. UU., Joseph Biden, dijo ante testigos que el presidente turco Recep Tayyip Erdogan había admitido en privado que Turquía “dejó pasar demasiada gente”. Más tarde Biden pidió disculpas por la revelación, pero reafirmó que Turquía se ha equivocado una y otra vez en su manejo del conflicto. El gobierno turco asegura que combate a las FDS porque somos “terroristas”. Los desafío a mostrar pruebas de dichas acusaciones. En realidad, nuestra mayor amenaza para Turquía no son las armas, sino las ideas y la organización política. Erdogan tiene miedo de nuestros valores democráticos; hemos traído libertad a regiones gobernadas por una dictadura brutal durante casi cincuenta años. Para Erdogan, lo mejor que puede pasar en Siria sería su reconstrucción como un Estado árabe sunita que margine a los kurdos y otras minorías. Pero esto iría en detrimento de la enorme diversidad siria. Nosotros, en cambio, somos favorables al mosaico étnico y religioso de Siria, y nos imaginamos un futuro de coexistencia entre cristianos, circasianos y yazidíes, grupos todos ellos que Turquía ha ignorado. Muchos creemos que el verdadero objetivo de Erdogan en Afrin es “limpiar” de kurdos la región para convertirnos en minoría en nuestro propio hogar. ¿A dónde pretenden que vayamos? En Afrin los kurdos no somos intrusos. Mientras Erdogan se muestra cada vez más errático y se distancia de sus aliados occidentales, la mayor parte del sufrimiento es para los kurdos. Tenemos voluntad de ser buenos vecinos y buscar un acuerdo negociado. Pero mientras Turquía siga atacándonos impunemente no nos quedará más opción que defendernos.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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