Democracias en peligro

19 ago 2019 / 00:07

    Con la súbita revocación del estatuto especial constitucional para Jammu y Cachemira, la India es el ejemplo más reciente de democracia importante que actúa contra una comunidad minoritaria en pos de la popularidad política inmediata. l Reino Unido, el primer ministro Boris Johnson se comprometió a abandonar la UE con o sin “salvaguarda” que proteja los acuerdos fronterizos entre Irlanda del Norte (bajo gobierno británico) y la República de Irlanda.

    Con su postura intransigente (que ignora totalmente las inquietudes del electorado norirlandés), busca unificar a sus partidarios ingleses pro-brexit, incluso poniendo en riesgo la frágil paz y prosperidad en Irlanda. En la otra gran democracia del mundo, el presidente Donald Trump alteró la relación de Estados Unidos con México y otros vecinos centroamericanos, y apeló a la demonización reiterada de los hispanos para unificar a sus partidarios. Preocupa que los políticos estén poniendo en riesgo el “ágora” y la posibilidad de los ciudadanos de discutir, manifestarse y debatir sin la amenaza de la violencia.

    Líderes políticos profundizan las divisiones sociales. Y preocupa que tras llegar al poder por medio de elecciones democráticas, estos líderes estén tratando de debilitar las instituciones independientes y los controles al poder ejecutivo. El abuso de poderes extraordinarios o decretos ejecutivos, la marginación del Parlamento y de las agencias de gobierno y el debilitamiento de la independencia judicial y de los “árbitros” que vigilan que los líderes políticos respeten las reglas hacen más probable que las decisiones del gobierno no apunten a un equilibrio entre los intereses de todos los ciudadanos, dejando a las minorías particularmente vulnerables. Finalmente, hay un riesgo de que el poder político en las democracias se personalice.

    Se está apelando al clientelismo, a la influencia personal y al otorgamiento de favores para crear lealtad al líder; y a los que caen en desgracia se los hostiga hasta que renuncian o se los despide arbitrariamente. Diversos líderes políticos también hacen intentos cada vez más osados de silenciar a los medios y a la comunidad empresarial, o de cooptarlos mediante el ofrecimiento de privilegios especiales. La personalización del poder reemplaza los procesos formales y justos con decisiones discrecionales y favores. Erosiona el principio democrático de que todos los ciudadanos (incluido el jefe de Estado) están sujetos a las leyes, y de que los políticos ejercen un poder delegado, no un arbitrio personal.

    Muchos votantes se han mostrado indignados por las acciones de Modi, Johnson y Trump.. El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, el primer ministro húngaro Víktor Orbán, el presidente filipino Rodrigo Duterte y el presidente brasileño Jair Bolsonaro han sido acusados de conducta inconstitucional. No obstante, los cuatro siguen agitando divisiones, debilitando instituciones independientes y pasando por alto conflictos de interés evidentes que en muchos casos involucran a familiares. En vez de solo apelar a la indignación, los demócratas de todo el mundo deben aplicar con rigor las reglas que previenen la personalización del poder y defender las instituciones que protegen a individuos y minorías. Todos debemos insistir en la aplicación de normas de transparencia claras e inviolables en relación con los intereses privados de los funcionarios públicos.

    ’En primer lugar, los políticos están poniendo en riesgo el “ágora” y la posibilidad de los ciudadanos de discutir, manifestarse y debatir sin la amenaza de la violencia’.

    Ngaire Woods

    Es decana de la Escuela Blavatnik de Gobierno en la Universidad de Oxford.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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