Penitencia con lluvia en España

Tradiciones. Las cofradías de Sevilla, de las más destacadas, lidiaron el mal tiempo con devoción

20 abr 2019 / 00:48

Las tradicionales procesiones de la Semana Santa en España están sufriendo este año las inclemencias del tiempo, aunque ayer se salvó la popular Madrugá en Sevilla, que se celebra durante la noche, y también pudieron oírse los conocidos tambores de Calanda, que con su estruendo conmemoran la muerte de Jesús.

La amenaza de mal tiempo hizo que disminuyera la afluencia de asistentes a las procesiones, como se vio en la Madrugá sevillana, donde las seis cofradías más populares de la capital andaluza pudieron hacer sus recorridos sin excesivas aglomeraciones.

Después de las intensas lluvias del Jueves Santo, la Macarena, la Esperanza de Triana, El Gran Poder o los Gitanos pudieron salir a las calles sevillanas sin avalanchas aunque con importantes medidas de seguridad, como ya es tradicional en este tipo de eventos.

El Ayuntamiento sevillano aseguró que la jornada ha sido un “éxito” y una de las más tranquilas en los últimos años, en la que participaron más de 12.000 nazarenos y decenas de miles de fieles y visitantes.

El público, sobre todo los lugareños, diferencia el trato que requiere cada una de las hermandades y mientras algunas como la Macarena o la Esperanza de Triana llevan bandas de música, se les arrojan miles de pétalos y se les grita “guapa”, otras van en completo silencio y solo se oye a su paso a los costaleros arrastrar sus zapatillas por el suelo, como en el caso de El Gran Poder o El Silencio.

Sin embargo, la previsión de lluvias obligó a suspender en la ciudad de Cuenca (centro de España) una de las procesiones más originales de España, llamada de las Turbas, en la que este año estaba previsto que participaran más de 2.400 personas.

En una tradición que tiene más de 400 años, los llamados turbos preceden a la imagen de Jesús tocando tambores y provocando escándalo, con lo que recrean el escarnio al que fue sometido en su camino hacia la cruz. Los que sí pudieron sonar ayer fueron los tambores y bombos de Calanda, localidad aragonesa en el norte de España, donde miles de personas comenzaron al mediodía a tocar al unísono sus instrumentos en la llamada “rompida de la hora”, que rememora la muerte de Jesucristo.

Esta original manifestación religiosa, que el director Luis Buñuel inmortalizó a través del cine, es una tradición que siguen numerosos pueblos de la comarca y que está reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Un paréntesis en las lluvias también permitió el Viernes Santo, otra de las manifestaciones más originales de la Semana Santa española, el viacrucis de los llamados “picaos” en la localidad de San Vicente de la Sonsierra (La Rioja, norte), en la que los participantes se autoflagelaron sus espaldas con una madeja de algodón, hasta que brota sangre.

Si la Semana Santa en España es un periodo en el que se combinan las procesiones religiosas con las visitas a las playas o lugares de interés turístico, este año se ha unido un nuevo elemento, los mítines políticos, ya que estos días coinciden con la campaña electoral de los comicios del próximo día 28 de abril.

LA FRASE

Los migrantes encuentran las puertas cerradas por el miedo y los corazones blindados de cálculos políticos.

papa francisco

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