“Yo fui entrenado para hacer el bien”

La realización de la Vuelta Ciclística y de la Hora de Fuerabordismo fueron dos acontecimientos deportivos que impulsó desde la concejalía de Guayaquil el doctor Roberto Gilbert Febres Cordero. El médico, que aspira a lograr un título mundial en tiro práctico, quiere avanzar en su vida política y para ello, espera que dentro de cinco años pueda servir a Guayaquil como su primer funcionario.

01 ene 2014 / 23:45

El deporte es una de las dos pasiones que tiene en su vida el Dr. Roberto Gilbert Febres Cordero, por eso, no sorprende que al entrar en su oficina, en la clínica Guayaquil, se lo vea con una pelota de básquet en sus manos.

Ese balón tiene una historia muy particular, es una pelota oficial de los Heats de Miami, autografiada por todos sus jugadores, con Shaquille O’Neal a la cabeza. Fue un regalo de un grupo de deportistas de una de las principales escuelas públicas de Miami, quienes venían con su equipo de baloncesto, cuando Gilbert era presidente de esta institución.

- ¿Cuál es el balance que el 2013 le deja en su gestión político-deportiva?

- Tengo que comenzar agradeciéndole a Dios porque estoy vivo y con energías para seguir trabajando en mis dos pasiones: la medicina y el deporte. En el deporte he visto la culminación de un ciclo y el inicio de otro. Una organización afincada en el Ecuador, la más grande y más linda de todas: el olimpismo, pero que equivocadamente querían mandar, cuando no entendían que simplemente eran los representantes de una organización internacional, pero querían poner a la organización a mandar en el Ecuador y por ende mandar en todo el organigrama deportivo del país. Ahí discrepé muchísimo. Tuve decisiones acertadas y desacertadas. Pero, pasó el tiempo y este me dio la razón. Tuvo que venir el organismo más poderoso que existe en el país para que la tesis la retomaran a su modo, pero en el fondo era lo mismo, y se dieron cambios,

Auguro lo mejor a los ejecutivos del nuevo cambio, y obviamente, en política deportiva, que es igual a la social, se deben dar cien días antes de analizar su gestión, porque es el tiempo que toma realizar los cambios necesarios. Después de ese lapso, seguro comentaré que mi buen amigo, un hombre de ajedrez, que piensa dos y tres veces antes de dar algún movimiento, va a llevar esa nave a buen puerto. Más allá de que en algún momento se va a encontrar con fuertes vientos.

- Es decir que usted está de acuerdo con la elección de Morán...

- Sí, la llegada de Augusto Morán al COE es positiva. Lo felicito una vez más por su designación.

Jocosamente le comenté que esta es una jugada con un Fisher y un Kasparov, y tiene que hacer con algunas simultáneas con algunos que hay en algunas ecuatorianas y que viven del recuerdo. Fish es pescado en inglés y fisher, pescador, así que tendrá que verse con algunos amantes del agua. No le van a hacer jaque mate, pero sí le van a dar algunos problemas, sí le van a bajar el reloj para tomarle el tiempo. Pero eso es la vida, la vida sin problemas no es vida.

- ¿Si bien en el Concejo de la ciudad está vinculado al tema deportivo, no extraña estar con el día a día de la actividad que realizaba en Fedeguayas?

- Todos los días amanezco pensando en mis dos casas: la clínica Guayaquil, en la que trabajo y opero al rico al pobre, a Alianza País, al Madera de Guerrero, al Prian, al PRE, a todos; y en mi casa deportiva, la Federación del Guayas. Son más de tres décadas que tengo en esta actividad, por lo que es imposible que la olvide.

Pero, tengo ilusiones y metas que espero alcanzar. Alguna vez le comenté a mi buen amigo el señor alcalde, y también a mi también buen amigo, el señor presidente de la República, que en Guayaquil hacían falta hospitales y centros recreativos, que sí se están haciendo, pero falta ese atractivo especial, una infraestructura que circunscriba, que recoja lo que quizá es lo más preciado del cuerpo humano: el corazón.

Chile tiene un solo hospital del Estado para niños enfermos del corazón, que está ubicado en Santiago.

- ¿Quiere que haya en Guayaquil un centro especializado para el corazón?

- Esa es mi ilusión. Que en Guayaquil se construya el hospital para niños con problemas del corazón. ¿Por qué en Guayaquil?, porque el enfermo del corazón debe estar a nivel del mar y porque esta es la ciudad con mayores vías de acceso y transportación. Aquí es donde está todo el movimiento.

La otra ilusión que tengo es algo que ya tienen los ecuatorianos en la bella capital. El coliseo Rumiñahui, que es una maravilla, un palacio de deportes.

El nuestro, el Voltaire Paladines, al que le cambié el techado porque goteaba muchísimo, está bastante bien y sirve; sin embargo, Guayaquil merece tener su Atahualpa, Olmedo, o como quiera llamárselo.

- Y se puede recurrir a la empresa privada para construirlo...

- Claro, tal como se ha hecho en otros países donde tenemos, por ejemplo, el American Airlines Arenal. Otro sueño que tengo es que el estadio Capwell sea destinado para otras actividades y que mi equipo, el Club Sport Emelec tenga un súper estadio con todos los adelantos tecnológicos y todas las facilidades para los socios e hinchas. Un Capwell en un sitio donde haya acceso y parqueos y que el viejo estadio quede para uso de la comunidad o de las divisiones menores.

- ¿Qué fue lo que más le satisfizo de lo que hizo en el 2013?

- En lo social he logrado hacer un nexo con un equipo de norteamericanos que viene a trabajar con la Fundación Roberto Gilbert Elizalde, en la clínica Guayaquil, para corregir problemas del corazón de niños pobres de mi país, y digo del país, porque vienen de distintas provincias. Encontré un Quijote que viene a trabajar, gracias a la ayuda de mi amiga Zorayda Figueroa, quien tiene su linda fundación y hemos ya cerrado orificios dentro de su corazón a más de 16 niños. Cuando hacemos esto nos sentimos como si estuviésemos en Canadá y Londres, aunque sea por poquitos días. Si tuviésemos ese hospital, sería diferente. Estoy seguro que lo vamos a conseguir.

- ¿Y en lo deportivo?

- A nivel deportivo, tengo dos facetas, como deportista y dirigente. Como deportista tengo el desafío de llegar a ser campeón mundial de tiro práctico en mi categoría, la Súper Senior, que es de 60 años en adelante. Trabajé mucho este año levantándome a las cuatro de la mañana para entrenar. Gané el campeonato en Colombia, en Argentina, el Latinoamericano en Ecuador y quedé sexto en el Europeo, aunque pude quedar en el podio.

Además fuimos anfitriones del Latinoamericano de tiro práctico y revivimos el fuerabordismo en el estero Salado, algo que era una tradición que estaba muerta, y que al recuperarla nuevamente llenó de emoción a los guayaquileños, así como la realización de la vuelta ciclística en el Malecón, que es otro gran espectáculo.

- ¿Para el próximo año va a darse alguna actividad adicional a las que hubo en 2013?

- Si el próximo año las cosas se dan, como dicen en el fútbol, pienso hacer una prueba doble de ciclismo y atletismo dentro del Malecón, pero con obstáculos sencillos, para que el público que esté observando sienta el esfuerzo de los atletas.

- Siempre diferencia la política deportiva de la social. En esta última, ¿qué proyecciones tiene?

- Yo entré a la política social en el año 2000 con una sola intención: servir, porque quería saber qué había hecho Roberto Gilbert Febres Cordero a los 50 años de edad por su gente, por la que menos tiene o la que nada tiene. Participé y llegué y eso me dio un alegrón tan grande en el alma que me motivó a seguir y seguir. Definitivamente nunca puedes terminar con todos los males, ni con todas las necesidades; esto es progresivo...

- Además, nunca se puede satisfacer a todos...

- Es así, nunca se lo puede hacer. Las enfermedades avanzan, se curan unas y salen otras; la gente crece en población, se necesitan más camas en los hospitales, más transporte; todo va creciendo no. A mí mi padre me enseñó a balancear las cosas y esperar siempre que un porcentaje alto esté a favor tuyo, porque nunca vas a conseguir que todo esté a tu lado. Eso no existe. Si hay algo que siempre hago, esté donde esté, es ir un domingo a una iglesia dos minutos, para dar gracias por estar vivo y pedirle a Dios que me dé mucha paciencia.

- ¿Tuvo problemas con algún personaje, al cual luego le volvió a tender la mano?

- A todos les daría la mano. Hay situaciones en la vida en la cual hubo manejo de sus convicciones y se las lleva hasta la muerte, pero no es bueno. Yo diría que no tengo adversarios, lo que tengo es uno que otro mal queriente por ahí, pero igual lo saludaría; y créeme, si tendría que atenderlo en la clínica, pondría todo mi esfuerzo para que se recupere, y después, seguramente volvería a ser su adversario (sonríe).

- ¿Su futuro lo ve más cercano al área social?

- Una de las razones por las cuales me metí en la política social es poder ayudar más. Opero cerca de 450 o 460 personas al año; quizá sea el cirujano del corazón que más operaciones haga y el que más impuestos paga y tengo 3.500 colaboradores que tienen un trabajo gracias a nosotros. Fui entrenado por mi padre para ayudar y aprendí de él su don de servicio y la bondad y carácter de mi madre. Por supuesto que las nuevas generaciones tienen que ser mejor que las anteriores. Tengo un grupo de hermanos insuperables; mi esposa, pilar para mí; mis hijas, mi motivo para seguir luchando día a día. Quiero seguir trabajando hasta cuando las fuerzas me den. Yo no fui entrenado para hacer el mal, fui entrenado para hacer el bien.

- ¿Dónde se ve el Dr. Roberto Gilbert después de cinco años?

- Yo tengo ilusiones. Algunos presidentes han tenido la gentileza de ofrecerme el ministerio de Salud, pero yo tengo la ilusión y deseo, así como ahora, quiero ser campeón mundial de tiro y para eso estoy trabajando, ya que las cosas no se hacen, uno hace que las cosas se hagan; quiero trabajar para ser el ciudadano número uno de mi ciudad. Tengo ejemplos muy cercanos a mí. Son ilusiones, para eso estoy trabajando.

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