Un arquitecto entre dos siglos

10 feb 2014 / 23:49

De aquellos arquitectos nacionales y extranjeros que han sido parte de los cambios y transformaciones de Guayaquil en el siglo pasado y lo que va del actual, Roberto Béjar Suescum es uno de los pocos, sino el único, que siguen vivos y activos.

Nacido en esta ciudad en 1933 y graduado en la Universidad de Chile en 1959, Béjar puso su sello en importantes obras, como el primer centro comercial de la urbe, llamado Sud América (1965), y una serie de casas particulares en distintas zonas residenciales.

Dedicado al diseño y la fiscalización, Béjar Suescum es un referente de las nuevas generaciones de arquitectos. Ha dejado su huella en obras particulares y en las que hizo cuando fue prefecto provincial y director de Construcciones del Municipio. También sembró en las aulas universitarias.

“Fue mi maestro. Él construyó poco pero bonito”, recuerda Jorge Morán U., uno de sus primeros exalumnos.

Otros colegas y discípulos lo relacionan con programas de vivienda social, aunque nunca construyó edificaciones altas.

“Hoy se aplica una arquitectura de sastre”, dice el mismo Béjar sobre los grandes edificios de Guayaquil. “Le ponen esmoquin, bonita fachada, pero por dentro tienen cáncer”.

Pone de ejemplo el edificio ‘La Licuadora’, del Ministerio de Agricultura, que entró a demolición por poco funcional. Al del Banco del Progreso (hoy Gobierno Zonal), califica de “un mausoleo enorme”.

Sobre las villas uniformes que están de moda, el veterano arquitecto suele referirse en broma: “Son tan igualitas que cuando los borrachos llegan a su casa se confunden”.

Él dejó de construir al considerar que la mano de obra de calidad se perdió desde que se utilizó todo tipo de obreros para satisfacer la gran demanda de vivienda social. De acuerdo con su talento y su pragmatismo, si visita e interviene en alguna obra, es solo para tratar con los que saben del oficio.

Ganador de algunos reconocimientos -como la Presea 2006 de la Sociedad Filantrópica del Guayas- Béjar suele repetir a sus alumnos que: “Deben ponerse en la situación del papá, la mamá, los hijos, la empleada, el vehículo. Ahí pueden recién lograr un diseño funcional”. JAA

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