Papagayo tiene 3.602 ha y pocos saben que existe

Este bosque es la última área protegida que creó el Gobierno - Se ubica en el sector noroeste de Guayaquil - Es parte de los recursos verdes de la ciudad

14 oct 2014 / 23:52

Eran las 14:00 y el grupo que lideraba Jefferson Ochoa Macías iba a mitad de camino. Había salido una hora antes. Aspiraba estar de regreso al caer la noche.

Iban cargados con sacos y mochilas. ¿A dónde iban? A la montaña, decían. Seguían un camino irregular que subía y bajaba por cerros poblados de viejos ceibos y matorrales.

“Vamos a coger ciruelas”, dijo uno de ellos, a la montaña, esa que inicia justo del otro lado de la casa de Carlos Escalante, en el sector de la cooperativa Voluntad de Dios.

El sitio es solo un lugar sin nombre para los pobladores de esta parte de la ciudad, aunque desde el 3 de agosto de 2012, un decreto ministerial lo declaró área protegida con nombre de Bosque Protector Papagayo.

El grupo sabe que en este lugar existen animales silvestres. Que llega gente por las noches a cazar venados, que tierra adentro han observado monos aulladores, que hay muchas aves, y que casi siempre se encuentran con guardabosques recorriendo en camioneta el lugar.

La creación del bosque fue decretada por el Gobierno para evitar que las invasiones se desbordaran por ese sector. La franja abarca 3.602 hectáreas y parte en dos un sector que el Municipio de Guayaquil había determinado como área de crecimiento, según afirmó en su momento José Núñez, director Urbanismo, Evalúos y Registro.

Un sondeo hecho una mañana reciente en la esquina de 9 de Octubre y Boyacá, a 10 personas a las que se les preguntó dónde quedaba el bosque Papagayo, ninguno aceptó saber siquiera de su existencia.

Algo igual sucedió con Inés Manzano Díaz, exconsultora de Naciones Unidas y una profesional vinculada con el tema del ecologismo. Y con José Luis Sornoza, miembro del colectivo Ecuador Aventura, que lleva 21 años desarrollando circuitos ciclísticos de montaña.

“El problema es que ni el Municipio ni el Estado se preocupan en difundir que estos sitios existen”, dice Sornoza.

“Ni se los promociona ni se generan recorridos por ellos”, agrega Manzano, quien alega que una de las cosas que se deben hacer es generar una conexión con la gente, “para que ellos sepan de su valor y ayuden a proteger”.

Sornoza considera que el tema no es solo declarar una zona como área protegida, sino promocionarla. Eso sucede con bosques protegidos como Cerro El Paraíso y La Prosperina. “Están dentro de la ciudad, pero de nada sirve que estén si no las visitamos”, agregó.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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