Los menús itinerantes, una aventura culinaria

Los ‘Pop-ups’ promueven sesiones gastronómicas ambulantes - ‘Nido’ y ‘Guayabera’ impulsan esta tendencia en Guayaquil

18 nov 2015 / 22:49

El concepto del restaurante ‘pop-up’ se originó en Gran Bretaña a inicio de siglo; sin embargo, quince años después, esta experiencia gastronómica itinerante se ha extendido por el mundo. Este año arribó a Guayaquil.

La idea es sencilla. Chefs jóvenes crean menús inspirados en ciudades o estilos culinarios, prestan un espacio, ya sea una casa, un bar e incluso restaurantes de amigos o conocidos y promueven el evento a través de las redes sociales.

El chef Andrés Torres, inició ‘Guayabera Pop-Up’ al regresar de hacer sus pasantías en España. Hasta el momento, ha realizado junto a su equipo, sesiones tanto en la urbe como en Babahoyo y Quevedo.

“Los pop-ups son una respuesta a la crisis. Uno no siempre tiene los fondos para abrir su propio restaurante, entonces apuestas por esta iniciativa que, además, brinda una total apertura para la creatividad”.

Miguel Ponce, en cambio, es un chef consagrado y propietario de dos restaurantes en la ciudad. Sin embargo, para él, establecer un pop-up era una manera de rendir homenaje a la buena comida a través de un concepto original y divertido.

“En Guayaquil hay gente que ya ha cubierto la oferta de los restaurantes locales. Esta iniciativa les da la posibilidad de probar cocina de autor de alta calidad y a nosotros nos permite crear experiencias de restaurantes que no existen y experimentar con la fusión”.

‘Nido’, pop-up que lleva a cabo junto a Pamela San Martín, celebró su décima sesión el pasado martes en Plaza Lagos Town Center.

El lugar escogido fue el restaurante La Boca del Lobo, donde, desde las 20:00, treinta comensales llegaron a probar los platos creados para la ocasión.

“El concepto tomó meses en definirse. Está basado en ciudades que nos han marcado y en otras que queremos conocer”, comentó Ponce.

Los asistentes, que se inscriben a la sesión vía web y que suelen ser extraños entre sí, disfrutaron de seis platos, acompañados de un maridaje de cerveza artesanal y vino.

La velada abrió con un bocadillo insigne para el chef, pues estaba basado en la ciudad vasca de San Sebastián donde realizó pasantías culinarias; una tosta de ensaladilla rusa con camarón e hilos de remolacha.

A este le siguieron platillos como las croquetas cremosas de tinga de lengua de ternera y el pato criollo con manzanilla.

Para el público, no saber lo que será servido es parte del atractivo, como lo indicó Elisa Barca, una de las asistentes.

“No tienes poder de decisión. No te queda más que dejarte sorprender por los sabores y las texturas y disfrutarlas”.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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