Bravo: El lector ecuatoriano no me interesa...

Mondadori publica el libro ‘Hotel Bartleby’, del autor costeño - La novela medita con humor sobre complejos de los escritores

15 dic 2013 / 00:40

Los complejos, síndromes y los bloqueos de los escritores. Como un “cazador” de esas rarezas y de otros “agentes” que llevan a un autor al abandono de la literatura, actúa el ambiguo narrador de “Hotel Bartleby”, un ensayo novelado del escritor Luis Alberto Bravo (Milagro, 1979).

El libro ha sido publicado por la filial colombiana de la editorial Mondadori, una de las más grandes y prestigiosas del mundo. Bravo se inspiró en la novela “Bartleby y compañía” (2000), del español Enrique Vila-Matas, que desgranaba anécdotas sobre los que él bautizó como “bartlebys”: con grandes autores de la literatura universal (Rulfo, Rimbaud, Salinger...) que de un momento a otro dejaron de escribir.

Bravo rastrea la génesis de su obra en la lectura de una página, acerca del mismo tema, de “El libro de las ilusiones” (2002) del estadounidense Paul Auster. “En Hotel Bartleby desarrolló ciertas cuestiones que estaban apenas esbozadas en otros libros”, dice el ecuatoriano, que planteó su libro como una suerte de “secuela” para el de Vila-Matas.

Pero en su nuevo volumen suma a los “escritores del no” dos vertientes más. El Complejo de Héctor Mann es el del autor que escribe solo para él y luego destruye su obra. Y en el Síndrome del Ángel exterminador ubica a los literatos que se aíslan para desarrollar una obra, “pero la abandonan o terminan por desarrollar nada”.

El narrador de “Hotel Bartleby’, un álter ego del autor, articula la historia como una serie de ensayos de tono académico, pero con trazos de mordacidad. “No hay que olvidar que es una obra de humor”, indica Bravo.

El narrador comienza a recibir por equivocación una correspondencia con textos sobre escritores, que él se da a la tarea de completar. Y llegará a asistir a una reunión de cazadores de “bartlebys”, documentadores del fracaso. “Son investigadores académicos y aficionados en busca de otros aspectos del abandono a la literatura”, en palabras del autor, que reside en Naranjito.

A Bravo no le parece una apuesta “tan trascendental” la de Mondadori, que también publicó este año al guayaquileño Miguel Antonio Chávez (“Conejo ciego en Surinam”). “Es un tiraje con un enfoque en Ecuador y en Colombia, en donde me parece que todo el tema bartleby capaz tiene una comunidad de lectores mínima. Cuando estaba escribiendo pensaba en un lector español que haya devorado el libro de Vila-Matas o en uno estadounidense, por el libro de Paul Auster”.

Así también siente que “Septiembre” (ganadora de la beca del Fondo Editorial 2012 y publicada por el Ministerio de Cultura), acaso su novela más “ambiciosa” y en la que ha invertido mayor tiempo y esfuerzo, está acaso “desperdiciada”. La misma Mondadori ha manifestado su interés por la obra.

“Lo positivo es que en Ecuador tienes tranquilidad y puedes producir literatura que nadie se espera. Puedo escribir la obra que quiera. El lado negativo, es que tampoco importa lo que se escribe”, reflexiona Bravo. “Siempre estoy viendo cómo enviar la obra terminada afuera. El lector ecuatoriano no me interesa mucho. Tendría que decir que sí, pero es mentira. Sería hipócrita”, sentencia.

Para el poeta y narrador el Ecuador carece de una plataforma editorial y lectora. “Y eso no lo digo yo, lo sabemos todos”. No obstante consiguió que “Utolands”, uno de sus dos libros editados en México, ganador del Concurso Lenguaraz 2009 (México), fuera publicado por la Casa de la Cultura.

“Ante todo hay que reparar que la literatura es un acto de bondad, que ha consistido en acercar algo íntimo, para el disfrute general”, considera el autor. “La publicación consiste en que algo personal empiece a funcionar como pornografía de un sentimiento”.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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