Un homenaje para el poeta y músico Tito Cerda Llona

El nonagenario personaje guayaquileño, conocido como el Conde D’Amico, se despide del Ecuador.

23 may 2019 / 20:20

“Somos pasajeros de la tierra, uno se va quedando como una hoja muerta”, fueron las primeras frases que el músico y poeta guayaquileño Tito Cerda Llona pronunció la noche del pasado miércoles 22, en un homenaje que le brindaron sus más íntimos amigos en una vivienda del centro de la ciudad.

Sus cabellos plateados y una corbata roja resaltaban entre los más de 20 asistentes al acto. “Lo que más miedo me da es dónde van a quedar mis esculturas y poesías. No he terminado de dar todo, tengo muchas cosas que aun no he sacado”, afirmó mientras unas lágrimas rodaban por sus mejillas.

Cerda Llona es considerado por sus amigos y allegados como un ícono de la ciudad y un patrimonio viviente. Lender Torres, una de sus amigas, recuerda que desde pequeña ella lo observaba caminar y declamar sus poemas en las céntricas calles y espacios públicos. “Mucha gente va a llorar por su despedida. Qué pena que nunca se le haya hecho un homenaje en la ciudad”, lamentó.

Según Silvia Vélez, presidenta de la Asociación Cultural Cerro Santa Ana (Accsa), Cerda Llona vivía en Chile pero llegó a Guayaquil hace más de 30 años para cuidar de su hermana Lyli, quien falleció en febrero pasado. Pero como ya no tiene otro familiar en el país su sobrino, radicado en Chile, se lo llevará allá, donde piensa acudir a la Casa de la Cultura de ese país para hacer gestiones que le permitan que vuelva a tocar el piano en esa institución.

Sin embargo, el mayor anhelo de sus amigos y el del propio Cerda es regresar posteriormente al Ecuador para el lanzamiento de un libro con más de 1.000 poemas de su autoría. “Él escribía hasta en papel higiénico y servilletas, su habitación estaba repleta de escritos”, agrega Vélez, mientras recalca que más de 2.000 poemas se perdieron por una limpieza que se ejecutó en la vivienda del músico que bordea los 90 años.

Al finalizar el homenaje, los presentes realizaron un brindis por el viaje del pianista y poeta, y ratificaron su deseo que alguna autoridad lo traiga de regreso para culminar su ejemplar. “Yo hago amor, paz, dulzura, ternura y cariño. Les dejo a mis hermanos todo mi corazón”, concluyó Cerda Llona.

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