El tiempo no cruza en el viaducto

Para miles de personas, el puente de la Unidad Nacional representa perder un promedio de dos horas diarias.

15 abr 2018 / 00:00

Para cruzar el puente de la Unidad Nacional, que une a Durán y Samborondón con Guayaquil, hay que someterse al estrés del tráfico. Al menos dos veces al día en que la congestión vehicular se lleva los minutos o hasta horas de miles de pasajeros y conductores.

En la mañana, las extensas columnas empiezan a formarse desde las 06:30 y se extiende hasta cerca de las 10:00. Hasta Guayaquil transitan por el viaducto un promedio de 5.840 automotores, según cálculos de la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM).

El embotellamiento para salir de Guayaquil empieza a las 17:30 hasta cerca de las 20:00. Solo en un pico pasan 6.345 vehículos.

Por la aglomeración vehicular, los seis carriles de la avenida Pedro Menéndez Gilbert se tornan estrechos.

Madelayne Bermúdez estudia en la Universidad de Guayaquil y reside en Durán, por lo que necesariamente le toca viajar en medio del intenso tráfico.

Ante las circunstancias ha tenido que poner en marcha un plan para llegar a tiempo.

“Por el tráfico tengo que levantarme más temprano para llegar a tiempo, y cuando me demoro unos cinco minutos me toca gastar más porque en lugar del bus (35 centavos el pasaje) tomo el taxirruta (un dólar), para llegar más rápido”, comenta.

Como a la joven, el no tener un auto propio representa un gran problema. “En las noches es peor, yo salgo a las seis de la tarde de la universidad y llego a casa en unas dos horas”, añade.

Opina que parte del tiempo que pierde en el tráfico de la mañana podría aprovecharlo para compartir con su hijo de 5 años.

Galo Rojas también reside en Durán, en el sector Primavera 2. Él demora una hora desde su casa a su trabajo, en Urdesa. Sale a las 13:00 para llegar en una hora. Cuando le toca en la mañana debe levantarse una hora más temprano para que el trancón no lo sorprenda.

Rojas se transporta en taxirruta o taxi convencional, no en bus, porque demoraría más. “No solo es en el puente, en el centro de Durán también hay tráfico. Con el tiempo que permanezco en el tráfico, podría comer bien, sin apuros; y también cuando debo ir de mañana, podría dormir mejor y llegar más descansado al trabajo”, expresa.

Una de las opciones para reducir el tráfico en el puente es la aerovía, proyecto a cargo de los municipios de Guayaquil y Durán.

Quienes residen en Samborondón también sufren los efectos de los trancones.

Uno de ellos es Álex Cajía, quien vive en La Puntilla y trabaja en una clínica de Guayaquil. De lunes a viernes se desplaza en su auto. El recorrido le toma 50 minutos, que lo inicia a las 07:10, e igual tiempo a las 18:00, cuando regresa a su casa. Dice que el mismo trayecto sin congestión lo hace en 15 minutos.

Está consciente de que para cruzar el río Daule e ir a trabajar y retornar a su hogar, regala casi dos horas diarias. Es decir, casi 10 horas a la semana, sin contar sábados y domingos.

“Se pierde tiempo al estar inmerso en la congestión vehicular, un tiempo que serviría para realizar actividades en la casa, y pasar más tiempo con la familia”, opina Cajía.

Los municipios de Samborondón y Guayaquil también buscan descongestionar el tráfico de la Unidad Nacional con la nueva solución vial que está prevista inaugurarse en un mes, y que conecta el kilómetro 3,5 de la avenida Samborondón con la autopista Narcisa de Jesús Martillo Morán y la avenida José María Egas.

Un equipo de Diario EXPRESO efectuó un recorrido de Guayaquil a Durán, a las 18:00, para constatar el embotellamiento que se inicia antes de llegar al puente.

Desde el Cementerio General, la avenida Pedro Menéndez Gilbert, por donde circulan alrededor de 130.000 vehículos diarios, sufre un embotellamiento que llega hasta La Puntilla, pero que en cambio se reduce en el segundo tramo del puente, que conduce a Durán.

El tiempo de recorrido a esa hora, desde el cementerio hasta La Puntilla, fue de 51 minutos.

El atasco sufre un contraste, pues en el mismo escenario, la larga fila de autos en los carriles de un sentido tiene como contraparte un tránsito fluido en los de dirección opuesta.

Pero, como se ha indicado, en los carriles que sufren el congestionamiento es donde los viajeros destinan hasta 10 horas a la semana de su tiempo. Y desde la próxima semana, con el inicio de las clases, el tráfico vehicular tomará aún más protagonismo.

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