Cinco medidas para reducir el tráfico en la Alborada

De 18:00 a 20:00 tres calles se vuelven caóticas. Hacer unidireccionales ciertas calles, usar parquímetros y sincronizar los semáforos ayudaría a frenar el caos.

13 ene 2018 / 00:01

Conducir por las diferentes calles de la ciudadela Alborada puede resultar caótico. Los buses, la saturación vehicular, la bulla permanente, el zigzagueo de los vendedores informales... Todo influye al momento de transitar por esta zona que en horas pico, según datos de la Autoridad de Tránsito Municipal, se satura. Y en algunos tramos de forma descomunal.

En la avenida principal, la Guillermo Pareja Rolando (que luego se convierte en la Rodolfo Baquerizo Nazur), cuyo tráfico vehicular alcanza los 2.580 vehículos por hora de 07:00 a 09:00 y los 3.300 de 18:00 a 20:00; o la Agustín Freire, por la que circulan (en el mismo horario) alrededor de 1.300 autos por la mañana, los conductores tienden a demorarse poco más de una hora para llegar a sus trabajos o su hogar.

Ignacio Madero, quien labora en Kennedy Norte, por ejemplo, al igual que otros tantos (los casos y las quejas se repiten) intenta estar en su casa, en la XII etapa, antes de las 18:00 para evitar el embotellamiento. “La Alborada tiene tantos locales comerciales, farmacias, puestos de comida, tiendas, supermercados..., que si salgo un poco tarde me topo con todos los autos que a diario se dirigen a estos lugares”.

Sin embargo, estas calles, en las que a diario es común ver a los choferes irritados, tocando el claxon desaforadamente, no son las únicas conflictivas. La Francisco de Orellana, que por estar vinculada con casi todas las etapas de la ciudadela, asimismo es otra que también tiende a colapsarse, sobre todo ahora que la avenida José María Egas, que se conecta directamente con la séptima etapa, está siendo reconstruida para convertirse en el corredor de la nueva solución vial Guayaquil-Samborondón.

Para Freddy Granda, jefe de Planificación de la ATM, al menos en este último punto, la Orellana, el tránsito disminuirá una vez culminadas las obras, previstas para abril o mayo próximo. Sin embargo, hay quienes, entre ellos cuatro expertos en movilidad urbana, estiman que el tráfico será el mismo. “La José María Egas en efecto ha agudizado el problema, pero no lo ha generado del todo. La Francisco de Orellana, en sí toda la Alborada, lleva años, casi una década, experimentando lo mismo. El malestar no es nuevo”, dicen. Por ello plantean cinco posibles medidas, unas más complejas de llevar que otras, que podrían aplacar los efectos del congestionamiento.

Cinco medidas para reducir el tráfico en la Alborada

Los horarios diferenciados

Que los colegios no ingresen o salgan al mismo tiempo que inicia o termina una jornada laboral, asegura el experto en urbanismo y exasesor en temas ambientales de la Asamblea, Luis Alfonso Saltos, podría mejorar la movilidad al distribuir los flujos en diferentes horarios. “En febrero, marzo, cuando no hay clases, es común escuchar que el tráfico está liviano...”. Teniendo en cuenta aquello, dice, no resulta descabellado que se implementen horarios diferenciados para que los buses escolares y de transporte, por ejemplo, circulen al mismo tiempo.

Saltos reconoce que adoptar la idea, que a su juicio daría resultados inmediatos, no es tan simple como parece, sobre todo porque para llevarla a cabo las autoridades (Municipio, Ministerios, ATM...) deberían estar de acuerdo en adoptarla. Y allí, dice, es donde está el mayor obstáculo.

Prohibir aparcar en las calles

Para César Arias, experto en movilidad urbana, otra de las medidas debería centrarse en prohibir los estacionamientos en ciertos tramos de la avenida principal y transversales de la Alborada. “Cuando una persona se estaciona, busca el espacio, espera a que el otro salga, da vueltas, satura un área, o se estaciona fuera de la ruta”. Por ello, dice, lo mejor sería que no existan “tantos espacios” o se utilicen parquímetros para que el tráfico fluya. Está comprobado que con este sistema disminuye notablemente el denominado tráfico de agitación (el movimiento de los vehículos que dan vueltas en busca de aparcamiento), se da cabida al estacionamiento de corta duración -por compras, ocio-, lo que permite que existan más plazas disponibles y se incentiva a usar otros medios de transporte, como la bicicleta.

Cinco medidas para reducir el tráfico en la Alborada

No parar en zonas vedadas

Para el urbanista Héctor Hugo, docente de la Universidad de Guayaquil, los agentes de tránsito deben poner mayor control a las paradas de buses. Si los choferes las irrespetan por insistencia de los usuarios, entonces deben multarlos, incluso con penas más altas a las actuales (15 % del sueldo básico unificado), puesto que dejar o recoger pasajeros en zonas vedadas, dice, crea un efecto de acordeón en la vía en la que todos frenan y, por ende, demoran para agarrar de nuevo el ritmo. Años atrás, un estudio del Banco Mundial determinó que este tipo de acciones, sumado a otros malos hábitos vehiculares, incrementan hasta en un 40 % la congestión. Por ello, Hugo hace hincapié en la capacitación a choferes y usuarios sobre el tema. También insta a elaborar un análisis que confirmen si las paradas están instaladas en zonas idóneas, no peligrosas, que obliguen a los usuarios a no querer acatar la norma.

Sincronización de semáforos

Todos los expertos coinciden en que esta medida es una de las más idóneas. “Si se la está implementando en otras zonas, deberían pensar seriamente en instalarla en el norte y pronto”, sugiere la arquitecta y urbanista Carolina Gonzales, al asegurar que esta no solo reduciría la congestión en las calles, facilitando un mejor uso de las mismas; sino que reduciría además el consumo de combustible, la contaminación por gases y ahorraría incluso dinero y estrés a los conductores. La sincronización, a su juicio, normalizaría además la velocidad de circulación, haciendo incluso las vías más seguras para motociclistas y ciclistas, quienes a la fecha dicen tener dificultades para transitar -sin correr el riesgo a ser atropellados- en la zona.

Suprimir los giros a la izquierda

Debido a la configuración urbana de la Alborada, construida por supermanzanas, los residentes obligadamente deben salir a las calles principales para movilizarse a otras. Por ello, dice Granda, una de las medidas para aminorar la saturación, radica en eliminar los giros izquierdos en los semáforos, algo que de a poco se está implementando. Lastimosamente, sostiene Saltos, hay quienes rechazan la idea por tener que circunvalar metros más adelante. “No se dan cuenta que al detenerse, uno espera más tiempo, crea un cuello de botella, emana más gases y altera la temperatura de la vía”. Para él, el hecho de que determinadas calles, según el flujo vehicular que soportan, se vuelvan unidireccionales generaría el mismo efecto: descongestiona y al mismo tiempo da fluidez a la arteria.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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