Un reencuentro con la nostalgia

Por primera vez, 90 pioneros de Urdesa se reunieron en una fiesta. Ellos llegaron al sector entre la década de los 60 y los 80. Conocer a más vecinos fue uno de los motivos de la velada.

14 ene 2019 / 00:01

No fue una fiesta cualquiera. Fue una reunión de amigos que tuvo como protagonista al pasado. A los sitios que, siendo adolescentes, frecuentaban; a las discotecas de la época, los peloteos en el barrio y los paseos por el Salado..., la amistad.

La noche del sábado, por primera vez desde que llegaron a vivir a Urdesa, la ciudadela más representativa del norte de Guayaquil, los residentes, los pioneros -aquellos que llegaron entre la década de los 60 y los 80- fueron partícipes del primer encuentro entre urdesinos. Un acto que surgió tras una broma - “qué tal si nos reunimos y vemos cómo estamos”, habían dicho hace dos meses en un grupo que crearon en Facebook-, pero que, como resultado, dejó rostros felices. Fue un reencuentro con la nostalgia.

La cita fue a las 19:00 en el Círculo Militar de Urdesa, había un cronograma previsto de actividades: el mensaje de bienvenida, el brindis, la cena, el baile...; pero fue tal la emoción de los invitados que, al menos una hora, tal vez un poco más, dedicaron para abrazarse, reconocerse, reírse e ir de mesa en mesa intercambiando sus números de teléfono.

Martha María Boloña y Sylvia Villacrés, quienes solo se conocían virtualmente hasta hace poco, fueron las encargadas de organizar la velada. Ambas, coinciden, no pensaron la acogida que esta tendría.

“No imaginé ver a la gente así, se me sale el corazón del pecho de la alegría. Esto es lindo, muy lindo”, dijo Villacrés, quien se reencontró con David Abramowich, su amigo de la infancia y al que no veía hace 40 años.

“Yo vivía en Costanera y Ficus y él en Acacias y Ficus, bastante cerca. Me he emocionado tanto”, expresó; mientras Boloña, quien se encontraba a unos escasos pasos, en una de las diez mesas del salón, todas vestidas con manteles y lazos rojos y beiges, recordaba sus salidas a discotecas como Epicentro, Hipopótamo e Infinity; todas del sector. “Una más increíble que otra...”.

Un reencuentro con la nostalgia
Durante la cita, que se alargó hasta la madrugada, los habitantes bailaron sin parar. A los varones se los pudo ver también celebrando, chocando su vasos de whisky como símbolo de alegría y festejo, en una especie de bar que tenía el salón.

Marcos Molina, residente que continúa viviendo en la calle Bálsamos y la Primera desde 1956, cuando tenía seis años, fue otro de los urdesinos que apenas pisó el establecimiento empezó a recordar historias y anécdotas.

Con ellos, dijo señalando a sus amigos, que estaban esparcidos por los diversos rincones del salón, jugó fútbol en la calle con pelotas de trapo. “Fue una niñez muy linda, Urdesa era un parque, un manglar, un sitio donde los únicos que te asaltaban eran los mosquitos y pasadas las 18:00 y por solo media hora, porque de ahí venía un viento muy rico y se iban”.

En su vecindario, agregó, nació la música, nacieron Los Corvets, el grupo al que perteneció y cuyas canciones el sábado también cantó.

Y es que luego de los efusivos apretones de manos y las bienvenidas grupales, el Círculo Militar se convirtió en una colorida pista de baile cuya música, sobre todo disco, puso a todos de pie.

“Mira los colores, hay hasta una bola disco, salgamos a bailar...”, se escuchó decir en la sala. Las primeras en salir fueron Ana María Montesdeoca, Priscila Falconí Andrade y María de Lourdes Andrade, todas vecinas del barrio que acordaron acudir al festejo cada vez que lo realicen. La meta es que sea una vez al año y que cada vez sean más los visitantes. En esta ocasión fueron 90.

Para Falconí, quien destacó -tal como se había previsto- el hecho de que los círculos de amigos puedan expandirse, la noche sirvió también para darse cuenta de lo necesario que resulta que Urdesa o Guayaquil como tal cuente con un espacio solo para adultos; este es un tema que fue tratado precisamente por EXPRESO el año anterior.

“Sería ideal que se inaugure una discoteca para nosotros, ¿por qué, no?”, precisó. “Mire cuántas personas estamos aquí disfrutando. No hay tristezas. Solo capítulos que son valiosos y jamás se van a olvidar porque son parte de nuestra esencia...”.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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