Por la Plaza de la Música solo pasea la inseguridad

Los moradores del barrio Garay se quejan de no poder usar con tranquilidad ese malecón. Hay consumo de droga y piden una reactivación del espacio.

16 may 2019 / 20:55

Si hay una obra de la ciudad que nunca falta en los vídeos de un Guayaquil turístico, es la Plaza de la Música. Un espacio en forma de guitarra que cuenta con un malecón que recorre la ribera sur del estero Salado desde el puente El Velero hasta la calle 17, en un tramo de 1.300 metros.

Allí, Alberto Astudillo, de 67 años y morador del sector, solía pasear todos los días sin temor alguno, cuando la obra fue inaugurada en 2006. “Ahora todo es diferente. Voy, pero con todas las precauciones para no ser víctima de un asalto”, asegura.

Él visita ese malecón, que queda cerca de su casa, un par de veces a la semana para encontrarse con una novia que ha conocido tras quedar viudo hace 20 años.

“Nos vemos en la tarde y no nos quedamos por mucho tiempo. Platicamos en un asiento por donde esté cerca uno de los guardias”, precisa.

Como Alberto, otros moradores residen a pocos metros la Plaza de la Música, pero evitan pasear por el sector.

“Asaltan, arranchan y fuman droga, especialmente en las noches”, dice Patricia Andrade, mientras acelera su paso al transitar por el corazón de la guitarra, punto donde dice que ocurre la mayoría de delitos.

Un equipo de EXPRESO recorrió este espacio, al que la brisa del estero y la vista de los manglares le suman atractivo. Eran las 17:00 y había muy pocas personas en el sitio. Incluso, fue advertido por los guardias del peligro de transitar por allí.

“Esta hora es una de las más peligrosas. Hay muchachos que vienen supuestamente a caminar y, en una mínima oportunidad, arranchan las carteras de las mujeres y corren hasta los portones, donde los suele esperar una moto para huir”, cuenta uno de los vigilantes del lugar.

“Siempre les decimos a los visitantes, sobre todo a quienes no son de este sector, que anden con mucho cuidado y solemos acompañarlos en su recorrido”, señala otro de los vigilantes, quien, como el primero, prefirió omitir su nombre.

Ellos corroboran el temor de los vecinos. Además, comentan que al no poder portar armas de fuego, muchas veces se les dificulta frustrar los delitos. “Cuando vemos a un grupo sospechoso consumiendo drogas, los desalojamos, pero vuelven. Pedimos ayuda a la policía y a veces vienen y a veces no”, narran.

A pesar de que en el sitio hay cinco vigilantes y cada uno cuida tres módulos y los 11 portones del malecón, la inseguridad es permanente.

Los moradores cuentan los robos suscitados en la última semana. Dicen que el sábado pasado, unos antisociales le quitaron a una estudiante su mochila; el viernes, asaltaron a un profesor; y “hace una semana, al vecino de enfrente le robaron el celular y lo golpearon, siendo de aquí de la zona”, comenta un habitante de la calle 10 de Agosto y la Décima, quien también prefirió no identificarse, pues esa zona es vecina de la llamada ‘bahía de la droga’.

Los robos se extienden a la infraestructura de la obra. Este Diario comprobó el hurto de luminarias y de planchas de aluminio, como denuncian los vecinos.

La Plaza de la Música, que forma parte de un área regenerada, fue construida en la administración de Jaime Nebot y estaba orientada al esparcimiento cultural con eventos como conciertos gratuitos, más la activación de los comercios (kioscos). Sin embargo, ese objetivo desde hace mucho no se cumple.

“No hay turismo. Hay muchos kioscos, pero solo dos funcionan”, cuenta Marilú Galán, quien atiende uno de ellos. “Deberían hacer más actividades y darle vida a este malecón para reemplazar el consumo de drogas y los robos”, agrega.

Los vecinos coinciden en que hay visita masiva en ese espacio (y por ende menos inseguridad) solo en los desfiles náuticos, que se dan un par de veces al año. Por eso, piden una reactivación constante de arte y comercio en esta plaza, para que ciudadanos como Alberto y el resto de moradores, no vean ajeno ese lugar que tienen muy cerca.

“No hay denuncias”

El capitán de Policía Diego Cruz, jefe del circuito Garay, circunscripción a cargo de la seguridad del sector, explica que solo un motorizado patrulla los exteriores del área recreativa. Lamenta que los moradores no reporten las actividades delictivas. “Eso nos ayuda a subir el índice de robos en ese espacio y así brindarles más control”, subraya. Sobre el consumo de estupefacientes, el uniformado explica que “solo podemos requisar y si tienen armas se las quitamos; pero si están consumiendo un mínimo de droga y no están expendiendo, no podemos desalojarlos por ley”.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

TAGS:
A LA CARTA