15 minutos para conseguir un amigo o una pareja

Las ‘citas rápidas’ consisten en intercambiarse de puesto cada periodo de tiempo. Los encuentros son mensuales. La iniciativa es pionera en la ciudad.

15 sep 2018 / 00:00

Los nervios eran evidentes. Miradas esquivas, frotación de manos y algunos cuchicheos entre aquellas que habían ido acompañadas hacían evidente esta condición. Treinta minutos después, todo eran risas gracias a la dinámica del ‘speed dating’ o ‘citas rápidas’ en español.

Aunque la práctica de intercambiar cada 15 minutos de mesa con la intención de conocer a más personas en el menor tiempo posible es novedosa en la ciudad, cada vez es mayor el número de personas que se unen a ella.

La propuesta, considerada pionera en la urbe, surgió durante la etapa en la que la guayaquileña Julia Gómez, su organizadora, decidió salir de su zona de confort y buscar nuevos amigos. “Nunca lo había vivido. Lo vi en alguna película o serie y lo hice” menciona.

El primero de los encuentros fue gratuito y solo era entre amigos, pero al ver la aceptación de su idea decidió hacer una segunda convocatoria, ya con fines comerciales.

El cronómetro llegó a cero, señal de que el tiempo caducó y una nueva ronda estaba por iniciar. Gómez recorre cada mesa, mientras que la pregunta “¿continúas o cambias?” se vuelve un medidor de la ronda.

Se miran entre sí esperando el pronunciamiento de los otros miembros. Algunos se sienten muy cómodos y prefieren apostar por seguir conociendo a aquella persona o grupo, mientras que otros alzan su paleta e indican que desean el intercambio.

A aquellos que continúan en la búsqueda, Gómez los sienta con otras participantes que no hayan conocido antes.

Para participar, no se necesita cumplir ningún requisito. Según Gómez, todos llegan por referencias o amigos en común. Solo deben pagar la cuota, que en el ‘speed dating’ pasado incluyó dos copas de vino y el local, y esperar que se devele la ubicación secreta.

Solo es hasta la noche anterior al encuentro que se dice el lugar donde se realizará para evitar que usen aquello como excusa por el temor a arriesgarse. Además que eso le da el toque “mágico”, a criterio de Gómez.

Durante los primeros minutos de la ronda, preguntas como el nombre, lugar de trabajo o aficiones se repetían. Luego, cuestionamientos como: ¿eres feliz?, ¿cuál es tu propósito de vida? o ¿qué quieres lograr? eran parte de la segunda mitad de los encuentros. No podía faltar indagar sobre la razón que los llevó a la reunión. El trabajo parecía ser el gran villano de la historia. La mayoría lo culpaba de que los absorbía tanto que no podían salir a divertirse.

De hecho, ese era el motivo por el que María Susana Conforme había acudido. Aunque al principio se sintió “en una entrevista de trabajo, el segundo fue genial y el tercero mejor”.

Nelson Tapia, otro de los participantes, indica que la dinámica es una oportunidad para “salir de la rutina, aprender a ser más espontáneo y tener nuevas amistades”.

Las rondas terminaron, pero las conversaciones no. Un show musical los invitaba a continuar conociendo a los participantes, pero sin el tiempo como enemigo. Algunos intercambiaron números, cuadraron citas y otros prometieron volver a jugarse la oportunidad de conocer a quien buscan. Después de todo, como explicó su organizadora, “a eso invita el ‘speed dating’: a correr riesgos”.

Reuniones basadas en la compatibilidad

En los tres encuentros que se han llevado a cabo no existe un filtro para unir a las personas. La dinámica actual consiste en conocerse y descubrir si tienen algo en común. Sin embargo, la organizadora planea, para próximas reuniones, realizar un levantamiento de información entre los asistentes y, con la ayuda de algún algoritmo establecido a través de la tecnología, llevar a cabo un ‘matchmaking’, es decir agrupar a los asistentes de acuerdo con intereses, gustos u otros elementos que tengan en común.

Convocar a los hombres

Aunque en las reuniones sí hay presencia masculina, esta no es equivalente a la cantidad de mujeres presentes. Según Gómez, es más difícil lograr que ellos acudan porque ha detectado que muchos tienen el interés exclusivo de conseguir pareja momentánea o permanente. “Ellos quieren algún tipo de garantía” asegura.

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