A Puerto Azul le preocupa que el veneno afecte a los niños

El raticida que mató a las mascotas también es letal para las personas. Defensores de animales reclaman una dura sanción.

14 nov 2018 / 23:00

Que 29 perros hayan sido envenenados en la ciudadela Puerto Azul en lo que va del año, tiene “aterrorizados” a los residentes (y no solo a los afectados); no porque crean que sus mascotas puedan ser también víctimas, sino porque temen que el veneno pueda entrar en contacto con los niños.

“Desde julio que se empezaron a incrementar los casos, es visible cómo los adultos (cada vez que salen a caminar o al parque) no pierden de vista a sus hijos y los limpian una y otra vez cada que tocan la tierra, una piedra, una hoja”, precisa Elena Palacios, quien es abuela de una menor de dos años.

Palacios, quien perdió a su perra Chiqui, asegura que antes de salir a pasear con la infante y otro de sus canes chequea los entornos. “Veo si hay algún pedazo de pan, carne o algo sospechoso. Parecería ya que estamos paranoicos, pero lo hago porque no quiero que nadie salga afectado”.

En el parque Caminito, donde los moradores presumen que fueron envenenadas sus mascotas, cada tarde llegan decenas de niños a pasear y a utilizar los juegos infantiles. También van a distraerse muchas madres con sus bebés en brazos. Y todos, piensa Palacios, de alguna forma están en riesgo.

Ayer, según publicó EXPRESO, el veneno que ha causado la muerte de los animales es un tóxico cuyo nombre comercial es Campeón y que anteriormente ya fue utilizado para matar a algunos gatos y que según la etiqueta es tóxico para los humanos.

A las mascotas les ha provocado vómitos, convulsiones, aullidos desgarradores y una agonía de casi media hora.

La veterinaria Braiza Cubillos, quien atiende en Costavet, un consultorio en la vía a la costa, ha sido testigo de los envenenamientos. Según la especialista, se ha usado raticidas, una especie de cebo que se ubica generalmente entre la comida que se da al animal. Y admite que puede ser letal para las personas.

“Este es un tóxico que mata a los seres humanos porque provoca daños al hígado y llega al cerebro”. Incluso la sustancia puede actuar más rápido en las personas, agrega Mario Ariza, médico general, al hacer hincapié en que el efecto podría evidenciarse en 15 minutos, si la cantidad que se ingirió es macro, lo que cabe en una cuchara.

“De ingerirse mucho menos también podrían generarse otras enfermedades crónicas del hígado”. En cualquiera de los casos, lo recomendable es acudir con urgencia a una clínica para hacerse un lavado gástrico. “Y es que si se cumplen tres horas desde que se ingirió el veneno, el procedimiento será en vano”.

María Inés Mármol, también residente, espera que tomando en cuenta esta información las autoridades, “cualquiera que sea”, puedan actuar. “Hay quienes dicen ‘son solamente perros’. Pero el día de mañana que el afectado sea un niño, ahí sí todos se van a dar contra la pared”, advierte Mármol, dueña de Russios, un labrador de cinco años que se salvó de morir. “Él tiene instructor y a diario paseaba con otros perros. Tras una jornada, murieron dos. Todos los días pienso que me van a llamar a decirme que murió”.

Para Virginia Portilla, directora de la oficina para los Estudios de la Relación entre Animales y Humanos (ERAH), que precisamente hace un par de semanas determinó mediante un estudio que quien agrede a un animal es capaz también de lastimar a su pareja y familia; el hecho de que una persona envenene a un animal refleja que no tiene escrúpulos y sirve de indicador (una especie de alarma) de lo que puede luego llegar a cometer.

“Estoy segura de que debe haber alguien que sepa quién está cometiendo estos actos. Lastimosamente no se denuncia porque estos actos tienen ausencia legal. Denunciar sería más como ganarte un enemigo y un problema. Un enemigo con un nivel de crueldad particular”, advierte, al hacer hincapié en que las autoridades, el Municipio, deben de alguna manera ahora intervenir en este problema.

Respecto a la forma de actuar con una mascota que es envenenada, Cubillos aconseja (al igual que con un humano) hacerle un lavado. También hay formas de auxiliarlo en casa. “Pueden hacerle expulsar oralmente el veneno dándole agua oxigenada o agua con sal. No hay que darles ni leche, ni aceite ni agua con jabón porque pueden empeorar la situación y si ya está inconsciente es mejor no darle nada porque se puede asfixiar”, detalla.

“Una pena que no se paga”

Para Portilla y decenas de habitantes de la ciudadela, el hecho de que la muerte de un animal se sancione con una pena máxima de 3 a 7 días de cárcel, según lo establece el Código Orgánico Integral Penal (COIP), es la razón principal por la que este tipo de maltratos se siguen cometiendo. “Simplemente nadie tiene miedo”, coinciden.

Hasta el momento el artículo 249 del COIP se mantiene con esa sanción. No obstante, hace hincapié Portilla, las leyes deben cambiarse y fortalecerse. “Este no es el primer caso. En el sur y la zona rural pasa siempre. Resulta urgente un cambio”.

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