Mercados vecinos dividen a comerciantes y usuarios

La apertura de un nuevo centro, curiosamente, motiva reclamos. Un grupo de vendedores no alcanzó cabida. Hay compradores que aún prefieren el antiguo.

08 nov 2019 / 00:52

Una fotografía vieja de campaña y un par de recortes de periódico recuerdan la promesa que hiciera, hace 11 años, el Municipio porteño a la Asociación de Comerciantes Jaime Roldós Aguilera de construir un mercado que les permitiera trabajar en mejores condiciones. Pero ahora que se ha inaugurado el centro de abastos Gómez Rendón, no todos tienen cabida; y los que sí, no venden.

“Ellos (el Municipio) vinieron a prometernos un mercado para todos, pero no fue así. (...) Se supone que ellos son profesionales, que debieron censar para en base a la necesidad construir el nuevo mercado”, señala José Miguel Heredia, de la Asociación Jaime Roldós Aguilera.

En la nueva estructura, situada en las calles 28 y Maldonado hasta Letamendi, se abrieron locales para 131 vendedores; pero alrededor de 150, según datos de la asociación, no pudieron acceder a un local. Los que se quedaron afuera siguen laborando en el mercado provisional tipo feria que se asienta sobre la 30 y Gómez Rendón, con el temor a ser retirados.

El miércoles pasado, un grupo de vendedores fundadores se reunió para pedir a la alcaldesa, Cynthia Viteri, una cita, con la finalidad de conseguir una reubicación “digna” para los comerciantes que no accedieron a un local. “Señora alcaldesa, solo necesitamos una reubicación. Queremos trabajar, tranquilos”, sostuvo Rosa Toaza, quien es parte de la asociación desde hace 28 años.

Heredia explica que fueron 160 las personas que entraron al sorteo y que, de ese grupo, 40 personas no fueron admitidas; aparte de los 150 que no pudieron postular, aclara. “A esos 40 desafortunados nos quisieron reubicar en una vereda insalubre detrás de la escuela Transfiguración. Yo no creo sean tan desalmados para hacernos eso”, manifiesta.

Mercados vecinos dividen a comerciantes y usuarios
Reclamo. Los beneficiarios del nuevo mercado piden al Municipio el control del mercado tipo feria para evitar la competencia.

De los 150 que quedaron fuera también hay quienes no son parte de la asociación y se sumaron recientemente a vender sobre la 30 y Gómez Rendón. “Reconozco que hay personas que se quedaron fuera, pero han entrado una multitud de nuevos a vender allí”. Del otro bando, también hay quienes dicen que “gente nueva” obtuvo un puesto y que, otros, fundadores, quedaron fuera.

Mientras tanto, el panorama para quienes sí obtuvieron un local en el nuevo centro de abastos, por ahora tampoco es alentador. Ellos aseguran que la gente sigue asistiendo al mercado tipo feria y, por tanto, sus ventas son bajas. Algunos, incluso, han pensado en volver a la 30 y Gómez Rendón.

Roman Paiba, quien vende mariscos en el Gómez Rendón, es uno de los afectados. “Nosotros no estamos vendiendo. En el espacio donde estábamos antes yo vendía unos $ 80 a $ 90 diarios. Ahora, si llego a $ 20 es mucho. Con eso, ni la plata del pescado se saca, peor el arriendo”, lamenta.

De igual manera, Victoriana Muñoz, beneficiaria de un local, piensa que el Municipio debería reubicar a los vendedores de la feria junto a un canchón cercano a la nueva infraestructura, para atraer a todos los clientes en un solo punto. “¿Por qué mejor no los reubican a nuestros compañeros acá, cerca del mercado, y así la gente ya viene para acá?”, sugiere.

Yadira Díaz compra en el mercado tipo feria de la 30 y Gómez Rendón. A ella le parece que ese lugar tiene más variedad y es más económico que el nuevo. “La gente no va a ese mercado porque, como redujeron el número de vendedores no hay variedad; además, hay un poco de caras nuevas. Yo me quedo con los vendedores que conozco de años. Lo bueno de allá es que hay limpieza, pero igual la gente no va”, explica.

En cambio, a Sally Valenzuela, clienta del nuevo mercado, le atrae la limpieza y el orden de esa infraestructura. “Yo prefiero el nuevo porque me queda cerca, y porque acá se vino la vendedora a la que siempre le compraba”, dice.

Así, divididos. Las quejas de los comerciantes van de ambos bandos: los que no venden y los que buscan un área adecuada para laborar. El Municipio, por su parte, guarda silencio. Este Diario solicitó, hace dos días, a Gardenia Elizalde, subdirectora de medios del Municipio de Guayaquil, una entrevista con Gustavo Zúñiga, director de Aseo Cantonal y Mercados, pero hasta el cierre de esta edición aún no había respuesta.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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