La educación privada se reduce

Guayaquil vio desaparecer casi mil planteles particulares en siete años. Educadores analizan las implicaciones de ello.

05 mar 2017 / 00:01

El número de estudiantes y de instituciones educativas privadas han disminuido en los últimos siete años en la Zona 8, que agrupa a los cantones Guayaquil, Durán y Samborondón.

Datos proporcionados a Diario EXPRESO por el Departamento de Planificación de la Subsecretaría de Educación de esta Zona, señalan que desde el periodo lectivo 2009-2010 hasta el 2015-2016, un total de 996 establecimientos particulares cerraron sus puertas.

Esta situación también redundó en la disminución del número de estudiantes. Según las mismas cifras, en el periodo 2009-2010 este sector educativo contaba con 297.369 alumnos, mientras que en el ciclo 2015-2016 culminó con 282.022; es decir, 15.347 escolares menos.

Muchos de estos estudiantes migraron al sector fiscal donde no pagan matrícula ni pensiones y, además, reciben uniformes y alimentación gratuita.

Los primeros establecimientos en cerrar sus puertas fueron los particulares populares, conocidos así porque el valor de matrículas y pensiones está por debajo de los $ 50.

La mayoría estaba ubicado en el noroeste de la ciudad (Bastión Popular, Flor de Bastión, Sergio Toral, Paraíso de la Flor, Monte Sinaí, etc.), donde la oferta fiscal aún no se había posicionado. Pero, desde el 2013, cuando el Ministerio levantó aulas provisionales e inauguró Unidades Educativas del Milenio, así como colegios réplicas, los privados populares comenzaron a desaparecer. Pero también cerraron otros planteles con muchos años de trayectoria. (ver subnota).

Juan Carlos Rodríguez, exsubsecretario de Educación del Distrito Guayaquil, considera que esta situación podría afectar a la educación en general. “Esto originará que existan más planteles que solo sigan la receta establecida desde la política pública y se estructuren a través de los lineamientos que da el Ministerio de Educación”.

Explica que la educación particular es la que, producto del esfuerzo externo, ha logrado traer nuevas tecnologías, innovaciones, procesos de mejoramientos, modelos de trabajo, etc., que podrían replicarse en otras entidades para enriquecer al sistema en general.

“La falta de planteles privados podría originar la migración de alumnos hacia los fiscales. Y si por atender la demanda de estudiantes el sector público comienza a llenar sus establecimientos sin una correcta planificación, podría llevar al desmejoramiento de la calidad educativa”, anota.

En los planteles fiscales de la Zona 8 hay más de 500.000 alumnos, casi el doble de lo que había en el 2009.

Martha Córdova, presidenta de la Federación de Colegios Particulares del Guayas (Fedepal), indica que se le está quitando al padre de familia el derecho de escoger entre un abanico de opciones que ofertan los centros privados. “Se los quiere obligar a elegir los fiscales que muchos tienen su infraestructura bonita, pero que no brindan buena formación, ni académica ni en valores”.

Carlos Ortiz, exdirector provincial de Educación del Guayas, explica que la educación particular es un complemento de la fiscal. “Si esta desaparece, llegará un momento en que la pública no tendrá capacidad para albergar a los estudiantes de los centros cerrados”.

Thalía Quiñones de Albán, exsupervisora escolar, destaca el trabajo de los centros privados. “Ofrecen metodologías diferentes y son rigurosos con sus docentes y alumnos, lo que hace que los padres los prefieran para que sus hijos reciban una educación de calidad”.

Colegios con años de trayectoria también cerraron

El incumplimiento de los padres de familia en el pago de las pensiones de sus hijos, así como la disminución en el número de estudiantes matriculados, le pasa factura a varios establecimientos educativos privados de la ciudad. Ellos han comenzado a sentir la falta de recursos que está descuadrando su presupuesto, y por ello miran como única salida el cierre de las puertas a partir del próximo año lectivo. Uno de ellos es el María Auxiliadora, con 105 años de vida institucional, que desaparecerá por falta de alumnos, según informaron sus directivos. El año pasado lo hizo el Medardo Ángel Silva. Pero antes, los colegios Centenario, Emerson, Primicias, entre otros, dejaron de funcionar, a pesar de que tenían más de 25 años ofertando educación. Gremios y docentes de este sector, aseguran que hay otros centros escolares que correrán con la misma suerte.

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