Diagnóstico: quince inmuebles patrimoniales están en peligro

La Catedral y la Casa del Cacao, dos de la lista, están en proceso de intervención. La administración actual recuerda que el Estado debería proveer los fondos.

02 jul 2019 / 00:01

Guayaquil no cuida su patrimonio como debería. Aún existe desconocimiento tanto de la comunidad como de las autoridades, persiste la idea del valor colonial y se minimiza el representativo que la época republicana o contemporánea aportó a la historia y el desarrollo socioeconómico y político del país.

La advertencia la hace, otra vez, el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural. “A pesar de que la ley contempla la transferencia de competencias a los municipios, para mantener, preservar y difundir el patrimonio cultural, todavía está pendiente que el Cabildo concluya la emisión de la ordenanza para este efecto y la unidad técnica que ejecute”, recuerda el director del INPC, Luis Mueckay.

Existe una lista de quince inmuebles patrimoniales vulnerables (ver infografía). En casos puntuales de mayor deterioro, el INPC realiza la inspección y se emiten observaciones y recomendaciones que de manera emergente se deban llevar a cabo para proteger el bien.

El problema en Guayaquil es que “el bien” muchas veces ha terminado “mal” en manos del mismo Municipio. Como la piscina de los Cuatro Mosqueteros, que fue demolida para construir la estación de la aerovía en Loja y Malecón, y esto ocurre porque pese a que la ley dice que es el Cabildo el que tiene la rectoría, planificación, regulación, control y gestión local del patrimonio de la ciudad, el concepto patrimonio ha entrado a debate.

Una muestra de aquello es que el mismo exministro de Cultura, Raúl Pérez Torres, dio el aval al exalcalde Jaime Nebot para intervenir (entiéndase, demoler por dentro) la Casa del Cacao, en donde se construirá un teatrino.

Bajo este contexto, el INPC ha pasado de informe en informe, porque según Mueckay su competencia no aborda más que la asesoría y control técnico para la protección, conservación y salvaguarda del patrimonio cultural.

Entonces la pelota queda en la cancha del Municipio, que tiene nueva alcaldesa y que mandó a su director de Cultura, Melvin Hoyos, a recordar algo que ya Nebot había dejado claro en un enlace radial.

Nebot aceptó la competencia, siempre y cuando el Gobierno dé los recursos para ejecutar esas nuevas responsabilidades, recuerda Hoyos. Luego, precisa sin dar montos, estos recursos fueron depositados en el Banco del Estado con una condicionante: para hacer uso de ellos, el Municipio debía presentar un proyecto de restauración. Nebot, que había dicho que aquí se confunde al patrimonio con lo vetusto y lo ruinoso, rechazó la condición.

Hoyos defiende al exalcalde. “Guayaquil no ha frenado su trabajo para cuidar el patrimonio arquitectónico. No ha existido una municipalidad en el país que haya trabajado de mejor manera en el rescate de este que la de Guayaquil, y la muestra está en la expropiación de bienes patrimoniales”.

Menciona en su lista la Casa Bucaram, que ahora es el espacio donde actualmente funciona el Consulado de España; el Castillo Martínez de Espronceda, que está en proceso de restauración (hace más de dos años); la Casa Dillon, que se entregó a la Armada y actualmente funciona como Museo; la Casa Gollagh, que fue la casa de Clara Bruno de Piana y también será convertida en Museo por la Armada, y la Casa Guzmán, que finalmente será el lugar donde funcione el Museo del Cacao (y que van a demoler por dentro completamente).

En la lista de los quince inmuebles patrimoniales en peligro está la iglesia Nuestra Señora del Carmen, que, como EXPRESO contó, constituye una amenaza por cuanto su torre está afectada después del terremoto de abril de hace tres años. De eso aún no hay respuesta. Tampoco información de la ordenanza en agenda.

Cronología

Agosto de 2017

La Casa del Cacao, una villa patrimonial construida en 1915, pierde una de sus columnas porque algo o alguien la forzó. Allí se construirá un teatrino. El Municipio solo conservará la fachada.

Febrero de 2018

La piscina donde los Cuatro Mosqueteros, Carlos Luis Gilbert, Luis Alcívar, Ricardo Planas y Abel Gilbert, entrenaron para hacer historia en el ‘V Campeonato Sudamericano de Natación’ (Perú, 1938) fue demolida para construir una estación de la aerovía que llevará los nombres de estos nadadores.

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